ACTUALIZACIÓN PHE 2018: LOS CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS ESTÁN ACELERANDO LA CAÍDA DE LAS TASAS DE TABAQUISMO EN REINO UNIDO

El Ministerio de Sanidad de Reino Unido acaba de publicar la actualización del informe PHE realizando la revisión 2018 de toda la evidencia científica disponible acerca del cigarrillo electrónico y los dispositivos Heat not Burn.

El informe llevado a cabo por expertos independientes y sin nexo alguno con la industria tabaquera o del cigarrillo electrónico, tales como los Profesores Robert West, Ann McNeil, Linda Bauld, Lion Shahab, John Britton o Peter Hajek, entre otros, nos presenta una actualización del PHE 2015 cubriendo campos como el uso de cigarrillos electrónicos en jóvenes y adultos, la percepción pública del producto, el impacto en la cesación tabáquica, la evaluación de los riesgos para la salud y el papel de la Nicotina.

Los hallazgos clave de la actualización son los siguientes:

  • El vapeo plantea sólo una pequeña fracción de los riesgos de fumar y cambiar completamente de fumar a vapear transmite sustanciales beneficios para la salud;
  • Los cigarrillos electrónicos podrían estar contribuyendo al menos a 20,000 nuevos casos de éxito en la cesación por año y posiblemente muchos más;
  • El uso de cigarrillos electrónicos se asocia con mejores tasas de éxito de abandono en el último año y una caída acelerada en las tasas de tabaquismo en todo el país;
  • Muchos miles de fumadores creen incorrectamente que vapear es tan dañino como fumar; alrededor del 40% de los fumadores ni siquiera han probado un cigarrillo electrónico;
  • Hay muchos malentendidos públicos sobre la nicotina. Menos del 10% de los adultos entienden que la mayoría de los daños a la salud por fumar no son causados por la nicotina;
  • El uso de cigarrillos electrónicos en el Reino Unido se ha estancado en los últimos años en poco menos de 3 millones;
  • La evidencia no respalda la preocupación de que los cigarrillos electrónicos son una puerta de entrada al tabaquismo entre los jóvenes. Las tasas de fumadores jóvenes en el Reino Unido continúan disminuyendo. El uso regular es raro y se limita casi por completo a las personas que han fumado.

La revisión de evidencia de PHE se produce unas semanas después de que un informe de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EE. UU. informe sobre los cigarrillos electrónicos. Su conclusión sobre la seguridad de los cigarrillos electrónicos también apoya que, de acuerdo con la evidencia disponible, “es probable que los cigarrillos electrónicos sean mucho menos dañinos que los cigarrillos de tabaco combustibles”.

Declaraciones:

El Profesor John Newton, Director de Salud en PHE dijo:

“Cada minuto alguien ingresa en el hospital por fumar, con alrededor de 79,000 muertes al año solo en Inglaterra.

“Nuestra nueva revisión refuerza el hallazgo de que el vapeo implica sólo una fracción del riesgo de fumar, al menos un 95% menos dañino, y un riesgo insignificante para terceras personas. Sin embargo, más de la mitad de los fumadores o creen falsamente que el vapeo es tan dañino como fumar o simplemente no lo saben”.

“Sería trágico que miles de fumadores que podrían dejar de fumar con la ayuda de un cigarrillo electrónico se estén retrasando en la cesación debido a los falsos temores sobre su seguridad”.

La Profesora Ann McNeill, autora principal y catedrática de Tobacco Addiction en el King’s College de Londres, dijo:

“Es motivo de gran preocupación que los fumadores todavía tengan una comprensión tan pobre sobre qué causa el daño de fumar. Cuando las personas fuman cigarrillos de tabaco, inhalan una mezcla letal de 7.000 componentes del humo, 70 de los cuales se sabe que causan cáncer”.

“La gente fuma por la nicotina, pero al contrario de lo que la gran mayoría cree, la nicotina causa poco o nada de daño. El humo tóxico es el culpable y es la causa abrumadora de todas las enfermedades y muertes relacionadas con el tabaco. Ahora hay una mayor variedad de formas alternativas de obtener nicotina como nunca antes, incluida la goma de mascar de nicotina, el aerosol nasal, las pastillas y los cigarrillos electrónicos “.

La Profesora Linda Bauld, autora y catedrática de Política de Salud de la Universidad de Stirling y presidenta del Instituto de Investigación Conductual para la Prevención del Cáncer, Cancer Research UK dijo:

“Se ha expresado la preocupación de que el uso de cigarrillos electrónicos llevará a los jóvenes a fumar. Pero en el Reino Unido, la investigación muestra claramente que el uso regular de cigarrillos electrónicos entre los jóvenes que nunca han fumado sigue siendo insignificante, menos del 1%, y el consumo de tabaco entre los jóvenes sigue disminuyendo a un ritmo alentador. Necesitamos seguir de cerca estas tendencias, pero hasta ahora los datos sugieren que los cigarrillos electrónicos no están actuando como una vía para fumar regularmente entre los jóvenes “.

Llamamientos de PHE:

PHE hace un llamamiento a los fumadores y a varios organismos para que actúen sobre la evidencia:

Fumadores: cualquier persona que haya tenido problemas para dejar de fumar debería intentar cambiar a un cigarrillo electrónico y obtener ayuda profesional. El mayor éxito de abandono se da entre aquellos que combinan el uso de un cigarrillo electrónico con el apoyo de un servicio local para dejar de fumar.

Los servicios locales para dejar de fumar y los profesionales de la salud: deben brindar apoyo conductual a los fumadores que desean dejar de fumar con la ayuda de un cigarrillo electrónico. Un nuevo curso de capacitación sobre cigarrillos electrónicos para profesionales de la salud por parte del Centro Nacional para Dejar de Fumar ya está en marcha.

MHRA (Agencia de Medicamentos y Productos del Cuidado de la Salud): debe continuar trabajando en la regulación y licencia de productos de cigarrillos electrónicos y apoyar a los fabricantes para agilizar la concesión de licencias de cigarrillos electrónicos como ayuda medicinal para dejar de fumar. PHE cree que hay evidencia convincente de que los cigarrillos electrónicos estarán disponibles para los pacientes del NHS.

Instituciones del NHS: para convertirse en verdaderas Instituciones libres de humo, los cigarrillos electrónicos, junto con las terapias de reemplazo de nicotina, deberían estar disponibles para la venta en las tiendas de todos los hospitales; nuestras políticas sobre el vapeo ayudan a los fumadores a dejar de fumar y mantenerse libres de humo; se deben eliminar las zonas para fumadores; y el personal de primera línea debería aprovechar cada oportunidad para alentar y apoyar a los pacientes a dejar de fumar.

El nuevo Plan gubernamental de control del tabaco para Inglaterra incluye el compromiso de “maximizar la disponibilidad de alternativas más seguras al tabaco” y deja claro que los cigarrillos electrónicos tienen un papel importante que desempeñar para lograr la ambición de una generación sin humo.

 

 

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Ayer y hoy hemos amanecido con preciosos titulares en periódicos de todo el mundo. Para muestra un botón:

https://www.elespanol.com/ciencia/salud/20180130/cigarrillo-electronico-no-corazon-puede-provocar-cancer/281222363_0.html

Hyun-Wook Lee, de la Universidad de Nueva York y, agárrate que vienen curvas, para la Academia Nacional de Ciencias de EEUU (por lo del patrocinador y tal) firma un estudio sobre el impacto del vapeo (más correcto decir aerosol muy caliente de nicotina a altas concentraciones), en células y ratones, que se publica en su prestigiosísima revista PNAS.

Según los autores del estudio, descubrieron que el aerosol de e-liquid sin nicotina no daña el ADN de las células, pero que un aerosol de e-liquid con nicotina sí causa daños en las células. Al final de este experimento, los científicos encontraron daños en el ADN de los pulmones, la vejiga y las células del corazón de estos animales, así como una reducción en el nivel de reparación del ADN de las células en estos órganos, en comparación con los ratones que habían estado respirando aire filtrado durante el mismo período.

Lo curioso es que, para variar, se han olvidado de que el tabaco también lleva nicotina; y mucha más y, además, en combustión, lo que provoca una liberación brutal de nitrosaminas entre miles de otras cosas más. ¿Por qué en este tipo de estudios nunca se utiliza el control positivo natural del cigarro electrónico? Se han gastado una pasta en kits de nitrosaminas comerciales para decir que tienen un control positivo. ¿No habría sido más fácil utilizar el tabaco como control positivo obvio? Supongo que será cuestión de estética. Las gráficas no les habrían quedado tan bonitas y, los ratones, probablemente no habrían sobrevivido los tres meses a esas concentraciones de humo.

Por otro lado, los autores describen que el daño observado en estas dosis masivas (al menos lo reconocen) de nicotina para un ratón sería equivalente a los observados en humanos expuestos a tabaquismo pasivo, de hecho, los ratones fueron expuestos durante doce semanas al vapor de nicotina equivalente en dosis y duración a diez años para los humanos (o eso dicen en el artículo de prensa). Reconocen que, con estos datos, “aún no podemos decir nada sobre posibles consecuencias cancerosas. No podemos simplemente adivinar con la información que tenemos”. No obstante, los autores concluyen “Los cigarros electrónicos contienen menos sustancias cancerígenas que los cigarros convencionales, sin embargo, el vapor incrementaría el riesgo de contraer un cáncer pulmonar o de la vejiga, así como de desarrollar enfermedades cardíacas”.

¿Sí, pero no, pero no, pero sí?

Ahora me voy a la parte más diver del estudio; el material y métodos, y me encuentro con esto:

“Mice were exposed to ECS (10 mg/mL), 3 h/d, 5 d/wk, for 12 wk. ECS was generated by an E-cig machine, as previously described (64). An automated three-port E-cigarette aerosol generator (eAerosols) was used to produce E-cigarette aerosols from NJOY top fill tanks (NJOY, Inc.) filled with 1.6 mL of e-juice with 10 mg/mL nicotine in a propylene glycol/vegetable glycerin mixture (50/50 by volume; MtBakerVapor MESA). Each day the tanks were filled with fresh e-juice from a stock mixture, and the voltage was adjusted to produce a consistent wattage (1.96 A at 4.2 V) for each tank. The puff aerosols were generated with charcoal and high-efficiency particulate filtered air using a rotorless and brushless diaphragm pump and a puff regime consisting of 35-mL puff volumes of 4-s duration at 30-s intervals”.

El estudio proporciona los detalles de las dosis de nicotina administradas, pero sin entrar mucho al detalle de los niveles concretos de exposición (lo cual no es muy ortodoxo): Sin embargo, por lo que puedo inferir, hablamos de tres reservorios de 1,6 ml por día llenos con e-liquid a 10 mg / ml de nicotina, 5 días a la semana, durante 12 semanas. Es decir, y por lo que entiendo, están sometiendo a ratones de 20 gramos a concentraciones de 10 mg/ml, que usaría un humano de 80 kg.

Por otro lado, respecto al régimen de caladas, estamos sometiendo a ratones con pulmones de un gramo a un aerosol generado con un cigalike NJoy que contiene e-liquid a 10 mg/ml de nico, al que sometemos a un régimen de caladas de 4 segundazos a 4,2 voltios, lo que indudablemente va a provocar el sobrecalentamiento del dispositivo y la desestabilización de la molécula de nicotina por las altas temperaturas.

Las N-nitrosaminas procedentes de la nitrosación de la nicotina, como explican los autores, serían las causantes del daño genético observado en los ratones.

Ha sido ampliamente documentado, especialmente en industria alimentaria, que las Nitrosaminas pueden surgir mediante formación exógena (al someter un producto nitrogenado a diversos procesos, en el caso de los alimentos, el más importante es el tratamiento térmico aplicado en el cocinado, fritura, asado, cocción, etc.) y por síntesis endógena (en el organismo, fundamentalmente en la saliva y el estómago, debido a su pH ácido).

Y ahora yo me pregunto, ¿No será el haber sometido altísimas concentraciones de nicotina al sobrecalentamiento del dispositivo lo que ha provocado la liberación en exceso de Nitrosaminas que dañan el ADN?.

Lo lógico es esperar que si sometemos pulmones de un gramo y células en cultivo (ya transformadas e inestables por definición), que en ningún caso pueden extrapolase al comportamiento en el cuerpo humano, a una sopa saturada de nitrosaminas (sean endógenas o exógenas), aparezca obviamente daño en el ADN.

Lo que no es justificable de ningún modo, es que las declaraciones de los autores concluyan que vapear puede provocar cáncer y que precisamente ese sea el titular que aparece en todos los periódicos del mundo. Eso mata gente.

A continuación, expongo los comentarios al respecto del paper de marras por los “otros” Doctores:

El profesor Peter Hajek, director de la unidad de investigación de la dependencia del tabaco de la Universidad Queen Mary de Londres (QMUL), declaró: “En este estudio, las células humanas se han sumergido en la nicotina y las nitrosaminas cancerígenas disponibles en el mercado y, por supuesto, no es sorprendente que esto dañe las células, pero esto no tiene nada que ver con los efectos del vapeo en las personas”.

“En la otra parte de este estudio, los animales estuvieron expuestos a lo que para ellos son dosis extremadamente grandes de nicotina y lógicamente esto también generó daños. No se ha realizado ninguna comparación con los cigarrillos convencionales, pero en el texto del artículo, los autores reconocen la información clave y de crucial importancia en esta historia: los vapers muestran una reducción de estos productos químicos del 97% en comparación con los fumadores, que es comparable al nivel que los no fumadores presentan como consecuencia de la interacción con la nicotina ambiental”. 

El Dr. Ed Stephens , investigador principal de la Universidad St Andrews, quien realizó el metaanálisis del riesgo carcinogénico del vapeo el año pasado , afirma:

” Esta nueva investigación es una valiosa contribución para comprender los mecanismos del daño en el ADN causado por aerosoles que contienen nicotina al fumar o vapear.  Midiendo los signos del daño del ADN en varios órganos del ratón, los autores observaron diferencias significativas entre los experimentos que utilizan vapores de cigarrillos electrónicos que contienen nicotina y los que usan aire filtrado. Desafortunadamente, no se ha realizado ninguna comparación directa con el humo del tabaco y, en su lugar, los autores citan otro estudio que encontró un biomarcador clave relacionado con dicho daño genético en cantidades mucho más pequeñas (97% menos) en la orina de los vapers, que en los fumadores. Este estudio y esta nueva investigación son consistentes con la opinión generalizada de que el vapeo no está exento de riesgo de cáncer (como no lo está el aire) y otras enfermedades, pero este riesgo suele ser mucho menor que fumar (referencia del 97%)“.

Por otro lado, el Profesor Riccardo Polosa, de la Universidad de Catania declaró:  “El método descrito por los autores no imita las condiciones normales de uso de los productos de vapeo. Las condiciones reproducidas en estos experimentos son exageradas y promueven la producción de sustancias tóxicas de la misma forma que una “tostadora” que quema el pan. Nuestros estudios en pacientes que padecen enfermedades pulmonares demuestran, no solo la ausencia de daño, sino que muestran las mismas mejoras que se pueden lograr al dejar de fumar”.

El Profesor Fabio Beatrice de la Universidad de Turín: “Estas son noticias que se basan en un malentendido fundamental, primero cultural y luego científico, por lo que es necesario identificar la perspectiva correcta desde la cual analizar el escenario del vapeo. El e-cig produce una cantidad de carcinógenos significativamente menor en comparación con el tabaquismo tradicional. La producción de carcinógenos en el vapeo se ha estudiado ampliamente y, cuando esta cantidad se analiza correctamente, y se compara con la producción de carcinógenos en los cigarrillos tradicionales, se demuestra que el vapeo produce al menos un 95% menos de sustancias nocivas que el humo normal de los productos de tabaco tradicionales. La verdadera noticia es que el vapeo es una gran alternativa para los grandes fumadores que no pueden o no quieren dejar de fumar. Se trata de la reducción del riesgo, y no al revés. – Nos debemos centrar en si realmente queremos ofrecer una alternativa aceptable al tabaco y tratar de manera pragmática, no ideológicamente, la verdadera tragedia relacionada con el tabaquismo: 80 000 muertes al año causadas en Italia por los cigarrillos tradicionales, que no tal vez ser un poco “adictos”, y ahora corremos el riesgo de no crear nuevas alternativas”.

El Doctor Jacques Le Houzec , farmacólogo y experto en tabaco, recuerda  un estudio similar anterior que contradice totalmente estos resultados: “Las ratas fueron expuestas a una concentración de aerosol de nicotina dándoles el doble de concentración de nicotina de la observada en los fumadores empedernidos durante 20 horas por día, 5 días a la semana, durante un período de 2 años. No se observó un aumento en la mortalidad, aterosclerosis o frecuencia tumoral en estas ratas en comparación con el grupo control, en particular, ningún tumor pulmonar microscópico o macroscópico ni células pulmonares endocrinas aumentadas. El peso de las ratas expuestas a la nicotina fue menor que el de las ratas de control “.

Toca aquí comentar un importante principio clave de toxicología. Jamás se pueden atribuir los efectos obtenidos de ensayos de toxicidad aguda (altas dosis a corto plazo) como este, a efectos tóxicos por dosis repetida a largo plazo, y mucho menos, en otra especie. Es absolutamente anticientífico.

Finalmente, el Profesor B. Dautzenberg neumólogo del hospital Salpetriere (París), declara: ” No estamos en la verdad científica, sino en la manipulación. En primer lugar, las condiciones en las que se lleva a cabo la experimentación no son representativas de exposición humana, mostrando anormalidades celulares al exponer a los ratones a cantidades muy significativas de nicotina, mucho más de lo que se puede obtener con un cigarrillo electrónico regular, y luego extrapolan los resultados del ratón a los humanos, y finalmente, no comparan el efecto del vapeo con el del humo de tabaco. Hoy en día, sabemos que la nicotina es tóxica, irritante para las vías respiratorias y adictiva. Motivo por el cual no hay e-líquidos de más del 2% en nicotina. En las cantidades consumidas por un vaper, hay una leve toxicidad, pero infinitamente menor que la del tabaco tradicional. En general, estamos inundados con noticias falsas de este tipo. Las revistas científicas también quieren hacer ruido. Llaman a los periódicos escribiendo comunicados de prensa que a veces contradicen los propios estudios. Es una forma de tener presencia mediática y aumentar sus ingresos. El resultado es que algunas personas dejarán de vapear y volverán al tabaco. Una noticia como esta puede matar gente. Esto es totalmente contrario a la salud pública. El trabajo de los investigadores es salvar vidas; no matar gente “. 

Nada más que añadir.

MINIMIZACIÓN DEL DAÑO Y SORDERA

Esta entrada no es para los vapers. Nada de lo que un vaper pueda leer aquí le va a resultar nuevo (aunque tal vez sí de interés). Todo vaper, y me atrevería a decir, ser humano sensato, sabe intrínsecamente que todo lo que se expone a continuación es una obviedad del tipo “blancoyenbotellaleche”.

Sin embargo, muchas de las actuales Autoridades del Control del Tabaco son incapaces, por diferentes y variopintos motivos, de aceptar tales obviedades. Afortunadamente, la otra mitad de las Autoridades, con profunda urgencia, tratan, muchas veces dándose contra un muro, de plantear modelos óptimos para hacerlo entender.

Cuando se plantea un conflicto difícil de resolver, muchas personas se ciñen a la queja o negación, sin aporte de soluciones, o a pintorescas “soluciones” del tipo “cantemosjuntoselcumbayá” y del tipo “¡Vengaquetúpuedes!”. En el conflicto de los millones de muertes por tabaquismo, hay modelos de solución más que establecidos, con previsiones más que optimistas y a la espera de aplicación. Este es uno de ellos.

Esta vez, las casi 20 páginas de este escrito no van dirigidas a los vapers, sino a aquellas “Autoridades” tanto Políticas (dos Partidos Políticos en concreto; leyendo las últimas noticias no hay que ser muy listo para saber cuáles), como de Salud Pública (lo mismo) en nuestro país, que están haciendo denodados y sorprendentes esfuerzos por alejar las estrategias de reducción de daños de la población fumadora.

El presente artículo es una traducción integral adaptada (hasta ese punto me lo he currao para que no les cueste leerlo) de la última publicación en Annual Review of Public Health de la revisión titulada: Minimización de daños y Control del tabaco: Reformulando las Perspectivas Sociales del uso de la nicotina para salvar vidas rápidamente, dirigida por el Doctor David B. Abrams del College of Global Public Health de la Universidad de Nueva York.

Esta revisión, reflejo del reciente cambio de posicionamiento de la FDA respecto a la Reducción de Daños, tomando ahora una postura más que positiva, propone un sencillo e interesante enfoque para la aplicación de regulaciones destinadas a la integración de la Minimización del Daño en las Políticas de Control del Tabaco y ¡Oh hallazgo! Resulta que ¡la unión hace la fuerza!

Los modelos de previsión calculan que “si la mayoría de los fumadores estadounidenses cambiaran a cigarrillos electrónicos durante los próximos 10 años, se podrían prevenir hasta 6,6 millones de muertes prematuras y 86,7 millones de años de vida”.

En el primer apartado, tenéis el Artículo en Medical Express sobre la revisión y, a continuación, la traducción de la revisión. Con gran esperanza…espero que sirva de algo.

Hacer menos daño: los cigarrillos electrónicos son una opción más segura que fumar, dice un estudio reciente

Un creciente enfoque de investigación apunta a usar la nueva perspectiva de Minimización de Daños para dejar de fumar. La Minimización de Daños reconoce que, si bien dejar de fumar es ideal, es beneficioso reducir la exposición al humo dañino del cigarrillo cambiando a productos de nicotina más seguros como los cigarrillos electrónicos.

Un nuevo artículo publicado en el último volumen de la Revisión Anual de Salud Pública se centra en la Minimización de Daños en la cesación tabáquica y los productos alternativos de nicotina, que se perfilan como una vía prometedora para las personas que quieren dejar de fumar. En comparación con el vapeo, fumar es mucho más dañino y mata prematuramente a más de la mitad de los fumadores de por vida.

“Los estudios muestran que, si la mayoría de los fumadores estadounidenses cambiaran a cigarrillos electrónicos durante los próximos 10 años, se podrían prevenir hasta 6,6 millones de muertes prematuras y 86,7 millones de años de vida”, dijo el Doctor David Abrams, PhD, Profesor del College of Global Public Health de la Universidad de Nueva York y autor principal de la revisión.

“El camino más seguro es dejar de fumar o, mejor, nunca comenzar. Pero un enfoque de minimización de daños reconoce que exigir la perfección absoluta a la sociedad a menudo es contraproducente y que, cuando un comportamiento dañino no puede eliminarse, podemos reducir drásticamente las consecuencias adversas para la salud”.

Cuando las personas fuman cigarrillos, consumen nicotina en una mezcla letal de monóxido de carbono y 70 sustancias químicas conocidas que causan cáncer; contrariamente a lo que algunos pueden creer, sin embargo, la nicotina causa poco o ningún daño a la salud por fumar. El humo tóxico inhalado es el culpable y es la causa abrumadora de las enfermedades relacionadas con el tabaco y la muerte.

Se han desarrollado muchos productos de nicotina alternativos, incluidos cigarrillos electrónicos y gomas de mascar de nicotina, parches y pastillas, que no queman tabaco y, por lo tanto, son sustancialmente menos dañinos.

Los autores piden la corrección de las creencias erróneas de que el vapeo es tan dañino o más dañino que fumar cigarrillos. La mayoría de las revisiones de evidencia toxicológica, clínica y epidemiológica muestran que los químicos encontrados en los cigarrillos electrónicos son mucho menos y están muy por debajo de los niveles observados en el humo del cigarrillo. De hecho, el Royal College of Physicians en el Reino Unido y otras revisiones sistemáticas de todas las pruebas hasta la fecha estiman que los cigarrillos electrónicos son aproximadamente un 95% menos dañinos que fumar.

¿Qué hace que alguien use, y continúe usando, diferentes productos de nicotina? Además de considerar el daño que pueden causar, los autores también consideran el atractivo y la satisfacción de los productos que contienen nicotina.

Los cigarrillos son los productos de nicotina más atractivos, más adictivos y más tóxicos, mientras que las terapias de reemplazo de nicotina, como los chicles o los parches, son los menos perjudiciales, pero son más caros y menos atractivos para los consumidores.

Los cigarrillos electrónicos caen en un “punto dulce” de gran atractivo y satisfacción, pero de poco daño, convirtiéndolos en una herramienta prometedora para dejar de fumar para los fumadores que quieren usar nicotina pero que quieren evitar el humo mortal. Como evidencia de su atractivo, los cigarrillos electrónicos ahora se utilizan con más frecuencia que las terapias de reemplazo de nicotina cuando los fumadores intentan dejar de fumar, tanto en los Estados Unidos como en el Reino Unido.

“Un fumador que encuentra que un cigarrillo electrónico es agradable puede cambiar a éste. Muchos vapeadores exitosos han cambiado, de forma rápida o lenta, tras un período de vapeo conjuntado con reducción del consumo de tabaco y el paso a un sabor distinto al tabaco”.

El gobierno de EE.UU. está notando la evidencia sobre la minimización de daños. En julio de 2017, la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) anunció un cambio importante en su estrategia de tabaco, que incluye reconocer el papel de los productos menos nocivos, como los cigarrillos electrónicos, para los fumadores que desean una alternativa satisfactoria a fumar cigarrillos. El comisionado de la FDA Scott Gottlieb dijo: “La nicotina, aunque no es benigna, no es directamente responsable del cáncer, la enfermedad pulmonar y la enfermedad cardíaca causados por el tabaco que matan a cientos de miles de estadounidenses cada año”.

“Los sistemas alternativos de administración de nicotina, como los cigarrillos electrónicos, tienen el potencial de alterar el dominio de 120 años del cigarrillo de tabaco y desafiar el campo sobre cómo la pandemia del tabaco podría revertirse si la nicotina se desacopla del humo inhalado letal”. “Los cigarrillos electrónicos podrían proporcionar un medio para competir e incluso reemplazar el consumo de cigarrillos, salvando más vidas más rápidamente de lo que era posible hasta ahora”, añadió Abrams.

Fuente: medicalexpress.com

REVISIÓN

Minimización de daños y Control del tabaco: Reformulando las Perspectivas Sociales del uso de la nicotina para salvar vidas rápidamente

RESUMEN

La inhalación del humo tóxico producido por la combustión de productos de tabaco, principalmente cigarrillos, es la causa abrumadora de las enfermedades relacionadas con el tabaco y la muerte en los Estados Unidos y en todo el mundo. Una clase diversa de alternativas se han desarrollado recientemente, Los Sistemas de Administración de Nicotina (ANDS) que no queman tabaco y son sustancialmente menos nocivos que los cigarrillos. Los ANDS tienen el potencial de interrumpir el dominio de 120 años del cigarrillo tradicional y desafiar el campo de investigación sobre cómo podría revertirse la pandemia del tabaco si la nicotina está desacoplada del humo inhalado letal. Los ANDS pueden proporcionar un medio para competir con, e incluso reemplazar, el uso de cigarrillos combustibles, salvando más vidas más rápido que lo previamente posible. Sobre la base de la evidencia científica en ANDS, exploramos los beneficios y los daños a la salud pública para guiar la práctica, política y regulación. Un replanteamiento del uso de la nicotina en la sociedad a través de la lente de la Minimización de Daños es una oportunidad extraordinaria para mejorar el impacto de los esfuerzos de control del tabaco.

 INTRODUCCIÓN

A nivel mundial, las muertes anuales causadas por el tabaquismo aumentarán a 8 millones para 2030 si las tendencias actuales continúan. Es imperativo encontrar formas adicionales para acelerar el declive en el hábito de fumar porque, si nada cambia, se perderán mil millones de vidas antes de 2100 y, por ahora, los esfuerzos realizados por el Control del Tabaco no son suficientes.

El término sistemas alternativos de administración de nicotina (ANDS) abarca una clase diversa de productos no combustibles, productos de tabaco sin humo o productos que contienen nicotina, principalmente ejemplificados por los cigarrillos electrónicos, que no producen humo (Figura 1).

El Comisionado de la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) respaldó la necesidad de lograr un equilibrio apropiado entre la regulación y el estímulo del desarrollo de nicotina innovadora o productos de tabaco no combustible que son menos peligrosos que los cigarrillos y agregar enfoques nuevos e incluso radicales.

Los ANDS plantean preguntas fundamentales para la sociedad:

¿Podrían los ANDS aprovecharse para competir eficazmente con los cigarrillos y acelerar la obsolescencia del tabaquismo?

¿Pueden todos estos tipos de ANDS, desacoplados de las toxinas mortales del humo, ser aceptados por el público y por las Instituciones Sanitarias y Regulatorias como una oportunidad extraordinaria para salvar vidas en lugar de verlos como una amenaza para el éxito de los esfuerzos anteriores del Control del Tabaco?

Estas preguntas son polémicas y sus respuestas son complicadas. El direccionamiento de las oportunidades para los ANDS requiere un reexamen del papel que desempeña la nicotina en el mantenimiento del tabaquismo y el papel que puede desempeñar en la reducción del tabaquismo cuando se administra de una manera más segura, pero atractiva.

En base al enfoque de la FDA, reducir la adicción a los cigarrillos (disminuyendo la concentración de nicotina en el tabaco combustible) podría ayudar a los usuarios a dejar de fumar más fácilmente y ayudar a evitar que los usuarios que están experimentando, en especial los jóvenes, se acaben convirtiendo en fumadores habituales. Por otro lado, la disponibilidad de productos de tabaco potencialmente menos dañinos podría reducir el riesgo a la vez que proporciona niveles de nicotina suficientes para adultos que aún la necesitan.

Por tanto, el reexamen del papel de la nicotina en la sociedad requiere reconsiderar la perspectiva de la minimización del daño dentro del control del tabaco.

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Debemos tener en cuenta que, a veces, nuestro uso del término ANDS también puede abarcar clases sustancialmente menos dañinas como los modos no combustibles de administración de nicotina (es decir, terapia de reemplazo de nicotina medicinal), TSNs con bajo contenido de nitrosamina, snus sueco, cualquier tabaco sin humo, cigarrillos electrónicos, etc.

El panorama cambiante de los productos innovadores de reducción de daños exige un reenfoque las estrategias del control del tabaco, concentrándose específicamente en el control del tabaquismo. Algunas estrategias tradicionales continuarán siendo efectivas, mientras que otras pueden volverse ineficaces o posiblemente iatrogénicas (daño en la salud, causado o provocado por un acto médico involuntario) si deceleran en vez de acelerar la progresión hacia la desaparición del tabaquismo.

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RE-CONTEXTUALIZANDO EL CONTROL DEL TABACO Y EL USO DE NICOTINA

Décadas de intervenciones de control del tabaco (por ejemplo, restricciones de compra por edad, impuestos, campañas en los medios, servicios para dejar de fumar) han disminuido significativamente la prevalencia del tabaquismo, pese a no ser suficiente. Un marco regulatorio adecuado y una correcta estrategia de gestión de la Nicotina complementa los esfuerzos del Control del Tabaco, al entregar a las Autoridades la potestad de regular tanto el tabaco como los ANDS.

La regulación debe incluir un estándar de salud pública que requiere que los reguladores consideren el impacto neto de los productos de tabaco en la población como un todo, incluidos los fumadores y los no fumadores. Las Autoridades, a su vez, tienen en su mano el poder de regular y controlar tanto los medicamentos relacionados con la cesación tabáquica, como la fabricación, distribución y comercialización del tabaco y los ANDS, es decir, tanto a nivel recreativo como medicinal.

Considerando que las Autoridades Sanitarias tratan de proteger al público de productos que podrían dañar la salud pública, éstas también pueden promover la salud pública mediante el apoyo al uso de productos y fomentar conductas que maximicen los beneficios netos de la población al desplazar el hábito de fumar.

La educación pública por parte de las Autoridades Sanitarias puede cambiar el comportamiento informando a los fumadores sobre los daños de diferentes clases de productos de nicotina (Figura 1), en comparación con fumar (riesgo relativo) y no usar (riesgo absoluto) estos productos.

Tanto la aparición de los productos ANDS, como las Autoridades Sanitarias, brindan la oportunidad de enriquecer el control del tabaco con un marco de minimización de daños. Los cigarrillos electrónicos son ejemplo principal de aplicación de estrategias de minimización de daños seleccionadas.

Desacoplando Nicotina de humo inhalado para la Minimización del Daño

La lógica de minimizar el daño al fumar es simple y convincente. Como Michael Russell dijo, “las personas fuman por la nicotina, pero mueren por el humo”.

Al obtener la nicotina que buscan, los fumadores están expuestos a un daño enorme que provoca enfermedades cardiovasculares, cáncer y enfermedades pulmonares debido a la inhalación del humo tóxico de la combustión del tabaco.

Para la mayoría de los fumadores, hay poca evidencia de que la nicotina en sí misma cause alguna de estas clases de enfermedades cuando están desacopladas del humo. Aunque el uso de nicotina represente un riesgo para los grupos vulnerables (por ejemplo, con enfermedades cardiovasculares o durante el embarazo), este riesgo es sustancialmente menor que el riesgo que supone seguir fumando cigarrillos.

La nicotina en sí misma no parece causar cáncer, incluso en exfumadores que usan snus bajo en nitrosaminas durante décadas. La evidencia también indica que la nicotina en sí es relativamente segura cuando se obtiene de TSNs aprobadas por la Autoridades Sanitarias, que se usan ampliamente para dejar de fumar.

Los cigarrillos electrónicos entregan nicotina sin ningún tipo de tabaco en forma de aerosol (vapor). Los fumadores que se cambian al vapeo han experimentado una capacidad pulmonar mejorada y son menos frecuentes los eventos de asma.

En las dosis que los fumadores experimentan, la nicotina en sí misma conlleva un daño mínimo, por lo tanto, si los fumadores pudieran pasar de fumar a consumir nicotina limpia (es decir, sin fumar), se salvarían muchas vidas. El curso más seguro es dejar de fumar o, mejor, nunca comenzar. Pero un enfoque de minimización de daños reconoce que exigir la perfección absoluta es a menudo contraproducente y que, cuando un comportamiento dañino no puede eliminarse, es necesario reducir sus consecuencias adversas para la salud.

Para aquellos que fuman y no pueden o no quieren dejar de usar nicotina, pasar a los ANDS, más limpios, incluidos los cigarrillos electrónicos, NRT o snus bajo en nitrosaminas, reduciría el daño relativo al fumar.

ANDS y el Continuo del Daño: ¿Cómo de dañinos son los cigarrillos electrónicos?

El Continuo de minimización de daños (Figura 1) postula que todos los productos que contienen nicotina no son igualmente dañinos y, en cambio, varían desde daños excepcionalmente bajos (por ejemplo, NRT) hasta excepcionalmente altos (cigarrillos, cigarros, hookah). El tabaco sin humo está mucho más abajo en el continuo de riesgo que los productos quemados pero, a su vez, el riesgo varía dentro de la clase (por ejemplo, el snus bajo en nitrosamina sueco versus otro tabaco sin humo con altos niveles de nitrosamina).

Cuando la nicotina se desacopla de las toxinas mortales en el humo inhalado, el producto es sustancialmente menos nocivo. La mayor parte del daño se debe a la inhalación de productos de combustión (aproximadamente 70 carcinógenos humanos y otras toxinas en partículas a veces llamadas “alquitranes”) y monóxido de carbono.

El aerosol del cigarrillo electrónico es muy diferente. Los cigarrillos electrónicos no contienen tabaco y no producen monóxido de carbono. El continuo de daños (Figura 1) enfatiza un punto clave: no es que los cigarrillos electrónicos sean completamente seguros, ni siquiera el producto más seguro que contenga nicotina disponible es inocuo, pero sí son mucho más seguros que fumar.

Las TSN son lo suficientemente seguras como para que las Autoridades las hayan aprobado para el uso del consumidor sin receta desde hace más de dos décadas. El uso a largo plazo de TSNs ha sido respaldado como una estrategia aceptable para reducir la morbilidad y la mortalidad por fumar. Incluso, la CDER actualizó el etiquetado de las TSNs en 2013 en EEUU para permitir el uso de éstas mientras se fuma (también conocido como uso dual) como parte del proceso hacia la cesación, y permite el uso sostenido para la prevención de recaídas si es necesario.

La mayoría de las revisiones de evidencia toxicológica, clínica y epidemiológica indican que los químicos encontrados en los cigarrillos electrónicos, cuando se usan según lo previsto, son mucho menores y están muy por debajo de los niveles que se ven en el humo del cigarrillo. De acuerdo con el Royal College of Physicians los datos disponibles sugieren que es poco probable que excedan el 5% de los asociados con productos de tabaco quemado.

Los estudios en humanos también han documentado una mejora de resultados fisiológicos, incluyendo presión arterial reducida, función pulmonar mejorada y síntomas de enfermedad más bajos, entre los fumadores que cambiaron a cigarrillos electrónicos. Además, los e-cigarrillos producen mucha menos dependencia que los cigarrillos. Por lo tanto, los cigarrillos electrónicos caen en el rango bajo en el continuo del daño potencial.

Los niveles de daño difieren entre los cigarrillos electrónicos. Los estudios de laboratorio han documentado algunos constituyentes potencialmente tóxicos en algunos dispositivos, e-líquidos y sabores, especialmente cuando por un uso inadecuado en laboratorio se sobrecalientan, pudiendo producir aldehídos (como la acroleína y el formaldehído). Sin embargo, es improbable que los usuarios reales toleren una “condición de calada en seco”. No obstante, la prudencia en las normas del producto puede eliminar fácilmente estos riesgos innecesarios y garantizar un control de calidad de los dispositivos y líquidos.

En resumen, el estatuto de Gottlieb & Zeller de la FDA dice: “La Nicotina, aunque no es benigna, no es directamente responsable del cáncer causado por el tabaco, la enfermedad pulmonar y enfermedad del corazón que mata a cientos de miles de estadounidenses cada año “.

Repensando la nicotina: un marco tridimensional para minimizar los daños

Los productos de nicotina y tabaco pueden caber en un espacio conceptual tridimensional (Figura 2): (a) nocividad, (b) atractivo, y (c) satisfacción, incluida la dependencia. La figura 2 proporciona un mapa con el que visualizar cómo optimizar el uso del producto ANDS para competir con éxito y reemplazar el tabaquismo, minimizar el riesgo y hacer que tanto un individuo como una población neta sean beneficiados en el impacto en la salud.

continuo

Como ya se describió en la Figura 1, la toxicidad de los ANDS difiere sustancialmente de la de fumar (Figura 2, eje x). El atractivo o la popularidad de varios tipos de ANDS también difieren, al igual que su grado de satisfacción y, por lo tanto, su capacidad para desplazar el tabaquismo (Figura 2, eje z), que contribuye a la probabilidad de que el ANDS se adoptará y su uso se mantendrá a una escala lo suficientemente grande como para afectar a los resultados a nivel poblacional. El atractivo es una función compleja de las características sensoriales y la satisfacción subjetiva (incluido el nivel de nicotina, sabor y aromas), así como las creencias de los consumidores sobre el daño relativo, costo, accesibilidad y prácticas de marketing.

Un producto con satisfacción mínima no será atractivo y es poco probable que se adopte o use ampliamente, como ha demostrado ser el caso de las TSNs de venta libre. Idealmente, los productos menos dañinos deben ser lo suficientemente atractivos. El producto ANDS también se debe publicitar como mucho menos dañino que fumar para alentar el cambio de los productos de alto a bajo daño.

La Dependencia (Figura 2, eje y) se refiere a la posibilidad de que el producto brinde satisfacción y, de manera relacionada, su potencial para inducir adicción, que es una función tanto de su farmacología como de sus propiedades subjetivas gratificantes y sensoriales. La dependencia también puede reflejar una respuesta a consecuencias negativas de dejar de fumar (abstinencia) y desear lo positivo y deseable de los efectos que la nicotina puede tener para algunos usuarios (p. ej., la satisfacción relacionada con el estado de alerta mejorado, atención, concentración, memoria o estado de ánimo). Un cierto grado de satisfacción, beneficio, e incluso la dependencia de los ANDS mucho menos dañinos debe de ser aceptable para la sociedad (es decir, el uso recreativo de nicotina limpia ha de ser similar a la aceptación social del consumo de alcohol en adultos e incluso el uso de marihuana recreativa de uso legal, en lugar de la prohibición de todas las formas de nicotina principalmente debido a su responsabilidad en la adicción, como un medio para acelerar la desaparición del tabaquismo y los daños masivos que conlleva. La evidencia disponible sugiere relativamente poco daño en el vapor de segunda mano, en comparación con el humo de segunda mano. La sociedad necesitará desarrollar políticas separadas para el vapor de segunda mano como se hizo en el Reino Unido.

Los cigarrillos y los productos de tabaco quemado son los más atractivos, más adictivos y la mayoría tóxicos de todos los productos de administración de nicotina y por lo tanto han dominado su uso durante más de un siglo. Son la tormenta perfecta, ocupando el espacio al más alto nivel en las tres dimensiones (más alto en todos los ejes en la Figura 2).

Surge la pregunta: ¿dónde encajan los ANDS? El espacio dimensional representado en la Figura 2 puede ser útil para localizar lo que puede ser el punto ideal de un cigarrillo electrónico ideal o una innovación futura de un ANDS. Este punto dulce está representado por ANDS y por el éxito del snus en el desplazamiento de los cigarrillos en Suecia. Sabores atractivos, entrega eficiente de nicotina y menor costo en comparación con todos los cigarrillos desempeñan un papel importante en la mejora del atractivo global de los ANDS menos dañinos en un marco a gran escala. Los fumadores que han cambiado por completo a los cigarrillos electrónicos informan que los sabores les ayudaron a mantener el uso exclusivo del cigarrillo electrónico.

Los productos de TSNs, aunque son mínimamente dañinos y causan dependencia, carecen de gran atractivo entre los fumadores. Las TSNs han demostrado una capacidad débil para desplazar a los cigarrillos, a pesar de su uso aprobado como terapia de cesación y su fuerte apoyo en las políticas de control del tabaco durante más de 20 años.

En contraste, algunas nuevas innovaciones en cigarrillos electrónicos comienzan a ocupar el lugar ideal en este espacio tridimensional porque muchos fumadores han encontrado un cigarrillo electrónico con un atractivo suficiente para que puedan mantener el uso y dejar de fumar. Como evidencia de su atractivo, los cigarrillos electrónicos son utilizados por los fumadores con más frecuencia que las TSNs dejar de fumar tanto en los Estados Unidos como en el Reino Unido.

El espacio tridimensional proporciona una hoja de ruta para ayudar a formar un marco de minimización de daños y para guiar la investigación, la política y la práctica. Se pueden considerar diferentes productos en este espacio y ser comparados unos con otros. Clases de productos que contienen nicotina (por ejemplo, combustibles versus no combustible; nitrosamina alta versus baja; entrega de nicotina rápida versus lenta; aromatizado versus no aromatizado) se puede evaluar en términos de seguridad comparativa, atractivo e impacto en la prevalencia de tabaquismo.

El desafío es identificar los productos que mueven la mayor proporción de usuarios de nicotina a un punto de estas tres dimensiones que minimice el daño neto y maximice los beneficios netos. La estrategia de control del tabaco debe alinearse para que los ANDS menos dañinos puedan competir con, y en última instancia reemplazar por completo, el tabaco combustible para adultos que quieren usar nicotina.

Integración de sistemas: optimización de los beneficios poblacionales por encima de los daños

La exposición neta de la población a tóxicos perjudiciales depende de los patrones reales y la prevalencia de uso del producto, que varía a lo largo del continuo del daño (Figuras 1 y 2). La figura 3 presenta un modelo de transición usando el ejemplo de los cigarrillos y ANDS para ilustrar los posibles estados y vías que deben considerarse para optimizar los beneficios de una estrategia de minimización de daños para controlar el tabaquismo.

figura 3

Las personas comienzan en el estado de no uso corriente (una variante de nunca usar) y pueden permanecer en ese estado o hacer la transición al uso exclusivo corriente de cigarrillos, uso exclusivo corriente de ANDS o uso dual. Una vez en un estado de uso corriente, las personas pueden mantener el uso, hacer la transición a uno de los dos estados alternativos o cesar el uso de ambos productos. Los antiguos usuarios también pueden mantener el no uso o iniciar la recaída al estado exclusivo o dual.

El estándar de salud pública implica una consideración integrada de los daños del producto y los beneficios a nivel individual y de la población (incluidas las probabilidades de iniciación y cese).

La salud de la población podría mejorarse mediante cambios en el uso de productos que contengan nicotina que resulten en transiciones a estados de uso menos dañinos. Estos cambios incluyen preservar el estado de no uso corriente (es decir, evitar el inicio de cualquier uso de productos de nicotina por parte de personas que no la usan) y aumentar el alejamiento del uso del cigarrillo (quizás mediante el uso dual) hacia el uso exclusivo de ANDS menos dañinos y / o una mayor transición al no uso anterior y una recaída reducida en el hábito de fumar.

Cada estrategia de control del tabaco (por ejemplo, impuestos, campañas en los medios, disponibilidad de tratamiento, precisión en el conocimiento del consumidor de daños relativos, regulaciones) influenciará los flujos de un estado a otro. La prevención de la iniciación de la juventud y el apoyo en la cesación mantendrán la preservación del estado de no uso corriente y prevendrán las recaídas (representado por flechas verdes y círculos en la Figura 3). Las estrategias de minimización del daño facilitan el alejamiento del hábito de fumar (representado por la flecha azul en la Figura 3) regulando y administrando productos según sus daños relativos.

Los resultados serán determinados empíricamente mediante la estimación de las tasas de prevalencia dentro de los estados y las tasas de transición entre estados según la vigilancia de la población en el tiempo. Modelar simulaciones de los efectos de las políticas y las regulaciones sobre las tasas de transición pueden indicar dónde los daños pueden exceder los beneficios, sobre los diferentes escenarios de uso del producto.

Tres ejemplos de estos enfoques podrían ser (a) imponer un impuesto diferencial sobre la nicotina que sea proporcional a su grado de daño, con productos menos dañinos mínimamente gravados y todos los productos sometidos a combustión muy gravados; (b) reduciendo la adicción del tabaco combustible a través de la reducción de la nicotina, garantizando al mismo tiempo una respuesta adecuada y satisfactoria en entrega de nicotina mediante los ANDS; y (c) reducir el atractivo del tabaquismo prohibiendo el mentol y otros sabores en productos combustibles pero no en los ANDS. Haciendo el tabaco combustible más caro y menos atractivo al tiempo que hacemos que los ANDS sean más atractivos, menos dañinos, y menos costosos somos plenamente consistentes con la implementación de la minimización de daños para alejar a los usuarios de fumar como el objetivo final primario.

DOS DESAFÍOS PRINCIPALES PARA LOS ANDS COMO ESTRATEGIA DE MINIMIZACIÓN DEL DAÑO

Las preocupaciones sobre una estrategia de minimización de daños basada en ANDS derivan principalmente de las posibles consecuencias dañinas involuntarias y del hecho de que la abstinencia de todo el tabaco y toda la nicotina es siempre lo más seguro. La preocupación principal, es que la disponibilidad de cigarrillos electrónicos o cualquier otro ANDS podría atraer a algunos jóvenes que de otra manera no fumarían o que fumadores que de otro modo habrían dejado de fumar por completo, adopten los cigarrillos electrónicos o ANDS o incluso podrían seguir fumando.

¿Atraen los cigarrillos electrónicos a los jóvenes y los llevan a fumar o a una adicción de por vida?

En consonancia con la minimización de daños, el control del tabaco debería esforzarse por evitar que todos los jóvenes se inicien en el consumo de nicotina, (por ejemplo, prohibiendo la venta de productos que contienen nicotina a aquellos jóvenes por debajo de la edad legal, evitando la comercialización predatoria).

Esta aspiración debe ser entendida en el contexto del comportamiento adolescente. El comportamiento temerario en la adolescencia es normativo y resulta de la competencia entre la fuerte red socioemocional en el cerebro y el inmaduro control cognitivo. La asunción temprana de riesgos con cualquier producto de tabaco o nicotina, como un cigarrillo electrónico, puede ser el resultado de recompensas sociales o emocionales por probar un producto, incluida la aprobación de compañeros o la mejora del estado de ánimo. Por lo tanto, eliminar toda experimentación puede no ser un objetivo realista, al igual que no lo ha sido con los cigarrillos.

Los estudios existentes muestran que el uso actual de cigarrillos electrónicos por los jóvenes consiste en gran medida en la experimentación, no en la adopción a largo plazo. Hasta el 70% de los jóvenes que usan cigarrillos electrónicos informan que solo usan sabores sin nicotina. El uso de muchos productos a la vez es común. Los hallazgos son consistentes con asunción de riesgos por parte de los adolescentes y vulnerabilidades compartidas.

En los Estados Unidos, mientras que las tasas de consumo de cigarrillos electrónicos en los últimos 30 días en jóvenes aumentaron entre 2011 y 2014, ésta se estabilizó o cayó en 2015-2016; contemporáneamente, la prevalencia del consumo de cigarrillos en los últimos 30 días disminuyó rápidamente en los jóvenes a los niveles más bajos en la historia. Estos patrones son consistentes con los datos del Reino Unido.

Estudios longitudinales de jóvenes que nunca habían usado cigarrillos muestran que algunos usuarios de e-cigarrillos prueban los cigarrillos durante un período de seguimiento, lo que aumenta un poco la preocupación por los denominados efectos de puerta de entrada (es decir, uso de cigarrillos electrónicos que conduce directamente al tabaquismo). Pero pocos estudios examinan la transición opuesta: del uso de cigarrillos al uso de cigarrillos electrónicos, un movimiento hacia la reducción del daño (flecha azul en la Figura 3).

Datos recientes muestran que el 87% de los usuarios de cigarrillos electrónicos en los últimos 30 días había usado previamente un producto de tabaco, y el 63% usó un producto de tabaco en los últimos 30 días. Kozlowski y Warner concluyeron que, aunque la sociedad debe estar atenta a la hora de rastrear a los jóvenes en sus tendencias de uso, los temores de daños debido a los efectos de puerta de entrada parecen ser exagerados y es poco probable que socaven los mucho mayores beneficios de desalentar el comportamiento de fumar en la población general.

Las jurisdicciones han adoptado prohibiciones sobre la venta de cigarrillos electrónicos a los jóvenes. Estudios que comparan las tasas de consumo de cigarrillos combustibles en jóvenes en los estados de EE. UU. con y sin prohibiciones de ventas a menores, encontró que la prevalencia de tabaquismo fue mayor cuando el acceso de los jóvenes a los cigarrillos electrónicos estaba restringido. Estos datos ilustran que la aplicación de algunas políticas precautorias y bien intencionadas pueden tener efectos nocivos.

Simulaciones de modelos con análisis de sensibilidad que examinan todas las vías de transición entre los estados (Figura 3) muestra que el efecto de puerta de entrada tendría que ser inusitadamente grande para aumentar el daño neto a la salud pública.

En general, las evidencias más potentes hasta la fecha no apoyan la preocupación de que los cigarrillos electrónicos son una amenaza tan grave como para socavar 50 años de éxito de control del tabaco, renormalizar el tabaquismo y desencadenar el ciclo de la adicción durante otra generación de la juventud.

¿Los cigarrillos electrónicos ayudan a los fumadores a dejar de fumar o inhiben la cesación?

Los beneficios de salud pública de los cigarrillos electrónicos mejoran si éstos promueven el cese completo de consumo de tabaco. Cuatro ensayos controlados aleatorios (ECA) y estudios observacionales bien diseñados muestran que los cigarrillos electrónicos son efectivos para ayudar a algunos fumadores adultos a dejar de fumar exitosamente. Las tasas de abandono del uso de cigarrillos electrónicos son similares o mayores que las tasas de abandono de los ensayos clínicos previos de TSNs.

A pesar de que algunos estudios con las medidas de uso poco definidas (haber probado alguna vez o uso sostenido en el tiempo), selección de muestra y grupos de comparación inadecuados, incapacidad para descartar factores de confusión (multicolinealidad) o con sesgo de selección, han informado que el uso del cigarrillo electrónico puede estar asociado con correlaciones negativas en el cese, es decir, que el e-cig no ayuda a dejar de fumar, aquellos estudios con medidas más robustas de cómo se utilizaron los cigarrillos electrónicos (p. ej., duración del uso, tipo de dispositivo, uso específico para dejar de fumar) sugieren que el vapeo puede facilitar intentos de abandono y cese. Débiles estudios de observación que no cumplían con los criterios mínimos de rigor científico también se excluyeron de dos revisiones que emplearon los criterios Cochrane para la inclusión en revisiones sistemáticas y metaanálisis. Otros metaanálisis no emplearon los estándares Cochrane, incluidos la mayoría de los estudios débiles, e informaron de una asociación negativa entre el uso de cigarrillos electrónicos y dejar de fumar, concluyendo que los cigarrillos electrónicos inhiben el cese.

El Manual Cochrane advierte: “El metaanálisis de estudios que están en riesgo de sesgo puede ser seriamente engañoso. Si el sesgo está presente en cada uno (o algunos) de los estudios individuales, el metaanálisis simplemente asume los errores y producen un resultado “incorrecto” que puede interpretarse como que tiene más credibilidad siendo falso.

Las nuevas innovaciones en modelos de cigarrillos electrónicos (por ejemplo, sistemas de tanques, mods, etc) proporcionan una entrega de nicotina más efectiva, por lo que los estudios en dispositivos antiguos, ya obsoletos y que muy pocos usuarios utilizan, pueden no ser tan útiles como las evaluaciones recientes del efecto positivo de salud pública de los cigarrillos electrónicos.

Cuatro estudios publicados recientemente que usan grandes conjuntos de datos nacionales de EE. UU. Presentan evidencia científica de que los cigarrillos electrónicos están asociados con dejar de fumar. El desplazamiento completo de los cigarrillos combustibles por parte de los fumadores puede llevar tiempo. Para muchos, un período de uso dual es esperable y aceptable en el camino para dejar de fumar. Un período de transición del uso dual con cigarrillos electrónicos y cigarrillos es consistente con el uso dual de TSNs aprobado por la CDER en EEUU.

No conocemos ninguna evidencia que indique que el vapeo haya contribuido a reducir el interés en dejar de fumar, haya disminuido la tasa de cesación o haya promovido una recaída en un gran número de exfumadores a largo plazo que habían dejado de fumar durante 5 años o más, lo que, a su vez, es inconsistente con la teoría de puerta de entrada.

En las encuestas, los usuarios de cigarrillos electrónicos indican consistentemente que, para la mayoría de los fumadores, dejar de fumar es una razón importante para el uso de ANDS, incluso entre jóvenes. En los años en que el uso del cigarrillo electrónico ha aumentado más, los estudios revelaron un aumento en los intentos de dejar de fumar, junto con una caída constante o más rápida en el uso del cigarrillo combustible entre jóvenes y adultos en lugar de disminuir la reducción de la prevalencia.

Los estudios sugieren que los usuarios diarios de cigarrillos electrónicos durante un mes o más tienen seis veces más probabilidades de dejar de fumar cigarrillos dos años después; los ex fumadores que dejaron de fumar hace menos de un año tienen cuatro veces más probabilidades de ser usuarios diarios de cigarrillos electrónicos que fumadores actuales; y estudios del Reino Unido sugieren que los cigarrillos electrónicos han aumentado las tasas de abandono y, por lo tanto, reducido la prevalencia del tabaquismo por encima de lo que, de otro modo, se hubiera esperado.

En 2014, más de seis millones de fumadores en la Unión Europea dejaron de fumar con cigarrillos electrónicos. La evidencia científica disponible no respalda la afirmación de que los cigarrillos electrónicos no se usan a diario específicamente para dejar de fumar, inhiban el cese o estén socavando los esfuerzos del control histórico del tabaco. Los productos ANDS mucho menos dañinos como los cigarrillos electrónicos, podrían ayudar a desplazar los cigarrillos combustibles en una escala mayor que las TSNs debido al atractivo diferencial, los sabores, el menor costo general e impositivo y la facilidad de acceso en comparación con el tabaco.

IMPLICACIONES POLÍTICAS

El enfoque de minimización de daños arroja claras implicaciones para las políticas de control del tabaco, que exige una reorientación de estas políticas comenzando con un retorno a sus raíces de minimización de daños. El principio básico de minimización del daño es que la política, la regulación y la defensa se basen en la evidencia científica y de manera proporcional al grado de daño del producto, con las estrategias más restrictivas aplicadas a los productos más nocivos.

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Reafirmando la minimización de daños en el control del tabaco

La minimización de daños fue una estrategia aceptada al comienzo de los esfuerzos del control del tabaco en los años 60. Estaba y todavía está implícita en el soporte del control del tabaco como es el uso de TSNs como productos seguros de nicotina. Los defensores de la salud pública ahora son a menudo escépticos sobre los productos de daño reducido debido a la desconfianza de la industria tabacalera y las entidades comerciales en general, dada la experiencia de la promoción altamente engañosa de los cigarrillos “light” con bajo contenido de alquitrán que, de hecho, no eran productos de daño reducido.

Este escepticismo se ha generalizado hasta el punto de negar todas las estrategias y datos de minimización de daños, incluido el éxito bien documentado con el snus sueco. El tabaco sin humo sigue siendo visto por la Organización Mundial de la Salud y la mayoría de los países como “una alternativa no segura para fumar”, incluso si es mucho menos dañino, y los cigarrillos electrónicos también están prohibidos en muchos países.

Los enfoques de minimización de daños a menudo se han resistido en muchas áreas de comportamiento debido a los temores al riesgo de consecuencias dañinas involuntarias. Pero cuando se implementan cuidadosamente, estos enfoques han reducido drásticamente el daño a nivel individual y de la población (por ejemplo, el uso del condón) y los programas de intercambio de agujas para la prevención del VIH.

Consideraciones sobre la Industria

En el control del tabaco, existe una trepidación comprensible en las alternativas de apoyo que ofrece la industria y que pueden poner en riesgo y socavar 50 años de esfuerzos de control del tabaco, dado el comportamiento pasado de la industria tabaquera y documentado por el Royal College of Physicians.

Mientras se considera a la industria tabaquera tradicional y, por defecto colateral, a las industrias más nuevas de los ANDS, especialmente a la del cigarrillo electrónico, como estrictamente responsables de aquello, por exceso de precaución, las estrategias de control del tabaco no abarcan completamente el movimiento hacia productos menos nocivos (o lo desalientan activamente) y el resultado podría ser perjudicial para los fumadores que no pueden o no quieren dejar de fumar o de usar nicotina por completo.

Una pregunta clave es si la combinación de los avances tecnológicos (es decir, los ANDS) y la regulación puede alinear a los fabricantes productos de nicotina más segura con los defensores del control del tabaco para eliminar el tabaco combustible como producto defectuoso e inaceptable para uso humano.

Educación Pública y Comunicación

La información pública precisa es una parte crucial de la política de control del tabaco. El impacto positivo de los cigarrillos electrónicos puede haberse ralentizado por afirmaciones exageradas de sus daños y los daños de la nicotina en general. Sólo el 5.3% de los estadounidenses cree correctamente que los cigarrillos electrónicos son “mucho menos perjudiciales” que los cigarrillos combustibles, el 37% cree que son iguales o peores que el tabaco, y el 34% no lo sabe.

Las percepciones erróneas de los daños de la nicotina y los cigarrillos electrónicos han aumentado recientemente socavando todo su potencial para desplazar el tabaquismo. Un público desinformado carece de la información requerida para tomar medidas de protección de la salud por sí mismos. La Educación pública precisa contrarrestar las percepciones erróneas del daño de la nicotina y los ANDS, para comunicar el continuo de riesgo relacionado con el uso de los diferentes productos del tabaco y los ANDS (Figura 1), y enfatizar la importancia de dejar de fumar.

Los ANDS siempre deben ser comparados con los productos de tabaco combustible respecto a sus daños relativos y las creencias públicas erróneas de que la nicotina es la causa de la enfermedad y el cáncer, más que el humo de la combustión, deben disiparse. Temer que la nicotina causa cáncer, desalienta del uso de TSNs aprobadas por las Autoridades Sanitarias, así como de los cigarrillos electrónicos y otros ANDS como formas viables para dejar de fumar cigarrillos.

CONCLUSIONES

La minimización de daños es un enfoque pragmático que puede complementar los esfuerzos de prevención y cese del control del tabaco actual. Su objetivo principal es desplazar a toda la población de fumadores de productos de tabaco con combustión tóxica, al uso exclusivo de productos mucho más seguros, tan rápido y tan pronto como sea posible.

Prudentemente regulados, los cigarrillos electrónicos y el snus sueco brindan una gran oportunidad para interrumpir la pandemia de enfermedades relacionadas con el tabaquismo en los Estados Unidos y en el mundo y ofrecer una prueba inicial del rol potencial de las nuevas innovaciones en ANDS para mejorar la salud pública.

Esta oportunidad depende de fomentar una mayor innovación tecnológica y encontrar el equilibrio apropiado entre la seguridad del producto, el atractivo del consumidor y las regulaciones dirigidas específicamente para disminuir el uso de productos de tabaco combustible convencionales.

La regulación, la política, la práctica y la promoción de los enfoques de minimización de daños tienen el potencial para realinear las fuerzas del mercado y los incentivos económicos para aquellos dispuestos a fabricar y comercializar productos ANDS mucho menos dañinos para los consumidores adultos.

Incluso si el riesgo de daño a algunos jóvenes que de otro modo no habrían fumado aumenta marginalmente, tales riesgos deben sopesarse en contraste con los beneficios sustanciales e inmediatos de desplazar el hábito de fumar hacia productos de nicotina más seguros entre jóvenes y adultos.

Salvo en los escenarios más inverosímiles, los modelos de simulación a nivel poblacional estiman millones de años de vida ahorrados mediante el empleo de los principios de minimización de daños y el cambio de los fumadores a productos ANDS más seguros. El reemplazo de la mayor parte del consumo de cigarrillos por el uso de cigarrillos electrónicos durante un período de 10 años prevendría hasta 6.6 millones de muertes prematuras y 86.7 millones de años de vida perdidos.

Estados Unidos y el mundo necesitan un Champion sincero en el control del tabaco: alguien como C. Everett Koop, el cirujano general de EEUU durante los primeros ocho años de la epidemia de SIDA, para obtener la última información precisa sobre reducción de daños aplicada a productos ANDS que podrían salvar millones de vidas de fumadores, que exija ética e integridad en la interpretación responsable de la evidencia científica, con rigor y con sentido común.

Puntos Clave

futuro

EMISIONES DE ALDEHIDO EN CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS: REPLICACIÓN DE ESTUDIOS DESAFIANDO RESULTADOS PREVIOS

Hace unas semanas se me remitieron dos estudios desde Argentina, a la vez que varios preocupados vapers de este país nos preguntaban qué estaba pasando con respecto a las declaraciones en prensa, derivadas de dichos estudios.

Los titulares de los periódicos argentinos y de otros países anunciaban a bombo y platillo la demostración de que sí existía el vapeador pasivo. Para muestra un botón:

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Inmediatamente me dirigí a quien más investigaciones y papers ha publicado sobre la toxicidad del vapor de los cigarrillos electrónicos, cómo no, el Dr. Farsalinos. Su respuesta fue clara. Estamos trabajando en la replicación de dichos estudios y pronto publicaremos las conclusiones. 

Quiero subrayar aquí, aunque parezca que no viene al caso, la importancia que tiene la publicación de un estudio peer review, independientemente de dónde provenga la financiación de dicho estudio. Digo esto, porque he tenido que vivir la situación en primera persona, de comentar la ciencia del cigarrillo electrónico ante médicos españoles pertenecientes a sociedades médicas marcadamente antivape, y me he encontrado con una respuesta tristemente argumentada en muchas ocasiones “Los estudios a favor del ecig no son válidos porque están financiados por la industria tabaquera o la del cigarrillo electrónico” (ojalá añadiría). Sí la eterna falacia ad hominem; un uso absolutamente a conveniencia de la postverdad. Como si todo pudiera financiarse con dinero público. Como si los estudios sobre medicamentos no los financiaran las propias farmacéuticas, como ocurre de manera habitual con cualquier otra industria. ¿Alguien cree que se me tomaría en serio si yo dijera que el Champix no vale porque toda su investigación se financió con dinero de Pfizer?. No es la primera ni la última vez que leemos en twitter a grandes exponentes de las sociedades médicas españolas entrar en la descalificación, incluso a nivel personal, de los doctores que se postulan a favor del ecig utilizando este argumento y lo más triste, es que en la mayoría de las ocasiones, además es falso.

Pues bien; cuando se publica un paper que ha pasado un proceso peer review, además de haber pasado el escrutinio de los revisores de la publicación, se somete a su vez al escrutinio de toda la comunidad científica internacional. ¿Cómo? Pues muy sencillo. Todos los papers llevan un apartado titulado “Material y Métodos” en el que se describe hasta el máximo detalle qué materiales, condiciones y técnicas exactos se han utilizado en el desarrollo de la investigación. De este modo, cualquier laboratorio del mundo, puede dedicarse a replicar de manera fehaciente la investigación publicada, examinar si pueden reproducirse los resultados, comentar y criticar constructivamente los ensayos realizados. Precisamente, el Doctor Farsalinos es uno de los más atacados por los antivape y el único que se ha molestado en realizar este ejercicio de replicación de resultados, obteniendo conclusiones que desafían los resultados previos.

Su reciente entrada en e-cigarette research, presenta la publicación de los papers que realizan la replicación de los estudios que comentaba anteriormente y os la ofrezco a continuación. Espero que resulte de vuestro agrado.

EMISIONES DE ALDEHIDO EN CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS: REPLICACIÓN DE ESTUDIOS DESAFIANDO RESULTADOS PREVIOS

Por el Dr. Farsalinos

El 15 de diciembre de 2016, me preguntaron sobre mis predicciones para 2017 sobre el futuro del vapeo y mencioné que: “Los estudios de mala calidad acompañados por declaraciones de prensa alarmista son cada vez más frecuentes … pronto veremos algunos avances interesantes en este aspecto“.

Nos llevó unos meses, pero ahora es el momento de cumplir esa promesa. Todos ustedes recuerdan la publicación sobre el “formaldehído oculto“, que incluía una declaración de que los cigarrillos electrónicos son de 5 a 15 veces más cancerígenos que fumar. Esta publicación fue acompañada por una impresionante cobertura mediática a través de un comunicado de prensa y de un premio posterior para el grupo de investigación que la realizó de $ 3.5 millones para desarrollar una mayor investigación sobre este tema.

Hace algunos días, publicamos un estudio de replicación (Los cigarrillos electrónicos emiten niveles muy altos de formaldehído solo en condiciones desagradables para los usuarios: un estudio de replicación en condiciones de uso realistas y verificadas) utilizando exactamente los mismos dispositivos, baterías y líquido que en la publicación mencionada. Sin embargo, además les pedimos a los vapers que probaron el dispositivo (un atomizador CE4 muy antiguo, testado en incrementos de 0,2 Voltios) e informaran cuando notaran caladas en seco (lo que todos conocemos como dry puff con ese horrible sabor a quemado). Las caladas en seco se detectaron a 4,2 V, por lo que 4,0 V fue el voltaje máximo de uso realista. Luego probamos el dispositivo en el laboratorio con diferentes ajustes de voltaje (condiciones de uso realistas y caladas en seco) y encontramos, como se esperaba, un aumento exponencial de las emisiones de formaldehído en condiciones de dry puff. De hecho, a 5.0 V encontramos niveles mucho más altos de formaldehído que la publicación original. Ni siquiera nos atrevimos a pedirles a los vapers que probaran ese dispositivo a 5.0 V. Por lo tanto, concluímos que los cigarrillos electrónicos pueden generar enormes niveles de formaldehído, pero esto ocurre sólo en condiciones en las que ningún vaper vapearía y, por tanto, jamás sería expuesto. Aclaramos además, que la afirmación de que el riesgo de cáncer es de 5 a 15 veces mayor es incorrecta. A su vez, también recomendamos que los vapers no utilicen estos dispositivos (CE4) porque, incluso en condiciones de vapeo normales, el nivel de emisiones de formaldehído era bastante alto y muy superior al de los dispositivos recientes. Es de destacar que los CE4 ya no están disponibles en la Unión Europea.

En 2016, otro estudio encontró niveles enormes de emisiones de aldehído de los cigarrillos electrónicos. Usaron nuevamente un atomizador CE4 (CE4v2) a 3.8 V y 4.8 V pero con 5 segundos de inhalación (la duración de la calada es igualmente importante para la potencia o el voltaje porque la energía = potencia x tiempo). Reportaron emisiones extremas (hasta 48,000 ug / g de formaldehído). Calculamos la exposición relativa del consumo de líquido de 5 ml (uso diario supuesto) en comparación con los cigarrillos de tabaco y encontramos que 5 ml de líquido equivaldrían a 3200 cigarrillos de tabaco. Los autores ampliaron publicando un segundo estudio , en el que realizaron un análisis de evaluación de riesgo para los vapers y la exposición pasiva utilizando los hallazgos anteriores.

Hoy, publicamos una réplica del estudio usando el mismo equipo, configuración de energía y duración de la calada. Dos vapers experimentados identificaron caladas en seco tanto a 3.8 V (obviamente debido a la larguísima duración de la calada) como a 4.8 V (de hecho, incluso a menor duración de la calada, las caladas en seco fueron demasiado horribles a 4.8 V). Esta vez, el problema no fueron sólo las caladas en seco; los resultados publicados también fueron muy sobreestimados. Encontramos niveles de aldehídos de 6 a 25 veces más bajos en las mismas condiciones de dry puff. Además, para evaluar las emisiones de aldehído a partir de un patrón de uso realista, probamos un atomizador relativamente nuevo (Nautilus Mini, que de hecho tiene alrededor de 3 años pero tiene una mecha de algodón como todos los atomizadores de nueva generación). Los niveles de emisiones de aldehído eran tan bajos que un consumo de líquido de 5 ml por día expondría a los vapers a niveles de aldehído 94.4-99.8% más bajos en comparación con fumar 20 cigarrillos de tabaco. Además, se debe tener en cuenta que la comparación se refiere a 5 ml de consumo de líquido; cuanto más se consuma, menor será la diferencia en comparación con fumar. La asociación es lineal.

Ambos estudios muestran claramente que es muy importante evaluar la generación de caladas en seco al medir en laboratorio las emisiones de cigarrillos electrónicos. Aunque esto los vapers lo conocen desde hace años y se lleva mencionando en la literatura científica desde 2013, todavía muchos, si no la mayoría de estudios, fallan en sus protocolos al examinar esto.

El campo de la investigación del e-cigarrillo tiene un número inusualmente alto de estudios que informan de resultados “extraños” (por decirlo de alguna manera). Un principio básico que debería seguirse, sobre todo en ciencia, es que, si los datos no tienen sentido, no culpe al sentido común, sino revise los datos para detectar posibles errores. Sin embargo, muchos (si no la mayoría) de estos estudios están acompañados por declaraciones en prensa y campañas de medios generalizadas. Como resultado, hoy, después de tantos años de investigación, la mayoría de los fumadores piensan que los cigarrillos electrónicos son igual o más dañinos que fumar. Será interesante ver cómo las revistas y los editores que publican estos estudios reaccionarán cuando vean que los hallazgos de sus publicaciones no pueden replicarse.

Sugeriría que todos estén atentos. Este NO es el final de nuestros estudios de replicación. Pronto vendrán más, como prometí en el pasado.

ENTREVISTA CON EL DOCTOR JOAN GRIMALT

Hace ya bastante tiempo un grupo de vapers en colaboración de Anesvap con el Instituto de Investigación Ambiental y del Agua (IDAEA-CSIC), estuvimos participando en un estudio dirigido por el Catedrático de Química Ambiental Doctor Joan Grimalt, donde se trataba de determinar compuestos orgánicos e inorgánicos que son inhalados y exhalados por los vapeadores activos y pasivos. Previamente, el equipo del Doctor Grimalt ya había desarrollado un método para analizar y comparar los compuestos que se absorben al fumar cigarrillos de tabaco y cigarrillos electrónicos. El trabajo se publicó en la revista Journal of Chromatography y en él se demostraba la enorme diferencia que existe entre el perfil químico del humo del tabaco y el vapor de los cigarrillos electrónicos.

En esta ocasión, nos prestamos de muy buen grado a ayudar al Doctor y a su amable equipo a continuar sus investigaciones, vapeando como lo hacemos en nuestro día a día normalmente, en un entorno aislado, mientras sus instrumentos medían las emisiones de nuestros dispositivos durante 12 horas. Ya que estábamos, aprovechamos este largo y divertido encierro para charlar con este magnífico investigador sobre sus impresiones a lo largo de sus investigaciones y, una vez más, gracias a Julio poder ofreceros esta magnífica entrevista.

Los resultados de este nuevo estudio en el que participamos, fueron presentados por el propio Dr. Grimalt, que amablemente accedió a compartirlos con nosotros en una ponencia magistral ofrecida en la pasada Vapexpo de Barcelona, con el Dr. Jacques Le Houezec presentando la conferencia. Desgraciadamente no podemos ofrecer documento gráfico de la ponencia, pero esperamos que muy pronto los fantásticos resultados obtenidos, con importantes implicaciones para determinar la existencia o no del vapeo pasivo, se harán públicos en una publicación peer review.

 

 

ESTUDIO SOBRE LA SEGURIDAD A LARGO PLAZO DE LOS CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS

El estudio, “Nicotine, Carcinogen, and Toxin Exposure in Long-Term E-Cigarette and Nicotine Replacement Therapy UsersA Cross-sectional Study” fue publicado el pasado 6 de febrero, por investigadores del University College de Londres, dirigidos por el Dr. Lion Shahab, en la revista Annals of Internal Medicine, analizó muestras de saliva y orina de usuarios de cigarrillos electrónicos a largo plazo y de NRTs (chicles, parches), así como de fumadores, y comparó los niveles de sustancias químicas clave encontradas en sus cuerpos.

Se encontró que los fumadores que cambiaron completamente a cigarrillos electrónicos o NRT tenían niveles significativamente más bajos de productos químicos tóxicos y carcinógenos, en comparación con las personas que continuaron fumando cigarrillos de tabaco. Aquellos que usaron e-cigarrillos o NRT, pero no dejaron completamente de fumar, no mostraron la misma caída en los niveles de toxinas. Esto subrayó que se necesitaba un cambio completo para obtener los beneficios a largo plazo para la salud de dejar el tabaco.

Declaraciones del Dr. Lion Shahab, director de la investigación:

“Nuestro trabajo amplía las evidencias que muestran que los cigarrillos electrónicos y las terapias sustitutivas de nicotina son mucho más seguros que fumar, sugiriendo además que hay un riesgo muy bajo asociado con su uso a largo plazo. Hemos observado que los niveles de compuestos químicos tóxicos en el organismo por el empleo de los e-cigarrillos son considerablemente inferiores a los sugeridos por otros estudios previos en los que se llevaron a cabo experimentos simulados. O, dicho de otra manera, nuestros hallazgos dan a entender que algunas de las dudas generadas en torno a la seguridad de estos productos podrían ser erróneas. Nuestros hallazgos también sugieren que la cantidad de nicotina que proporcionan los e-cigarrillos apenas difiere de la que se logra con los cigarrillos convencionales. Esto podría ayudar a la gente a dejar de fumar al poder lidiar con su ‘abstinencia’ de nicotina de una manera más segura”.

Declaraciones de Alison Cox, de Cancer Research UK, organismo británico dedicado a la investigación del cáncer y responsable de la financiación de este estudio:

“En torno a una tercera parte de todas las muertes causadas por el tabaco se deben al cáncer, por lo que queremos ver cómo cada vez más de los 10 millones de fumadores en Reino Unido acaban rompiendo con su adicción. Este estudio refuerza la evidencia de que los e-cigarrillos constituyen una alternativa mucho más segura que el tabaco, y sugiere que los efectos a largo plazo de estos productos son mínimos. Conocer y divulgar los beneficios del reemplazo de nicotina, caso de los e-cigarrillos, es un importante paso para la reducción del número de muertes asociadas al tabaco en todo el mundo”.

El estudio tuvo una enorme repercusión mediática:

http://www.abc.es/salud/habitos-vida-saludable/abci-demostrada-seguridad-largo-plazo-e-cigarrillos-frente-tabaco-201702070100_noticia.html

http://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-cigarrillos-electronicos-mas-seguros-fumar-20170207070242.html

http://www.reuters.com/article/us-health-ecigarettes-toxins-idUSKBN15L2J7

https://www.eurekalert.org/pub_releases/2017-02/cru-est020317.php?utm_content=bufferdd39a&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

http://sante.lefigaro.fr/article/e-cigarette-les-vapoteurs-moins-exposes-aux-substances-toxiques-que-les-fumeurs

 

 

CLEARING THE AIR: REVISIÓN INTEGRAL 2017 DE LOS INSTITUTOS CANADIENSES DE SALUD

“Clearing the Air” es un proyecto de síntesis de conocimiento financiado por los Institutos Canadienses de Salud, que examina el debate en torno a los dispositivos de vapor a través de una síntesis y revisión de todas las pruebas científicas existentes hasta enero de 2017.

Se trata de un documento de revisión muy extenso, pero podemos resumir sus conclusiones de la siguiente manera:

-En general, hay pruebas alentadoras de que los dispositivos de vapor pueden ser al menos tan eficaces como otros sustitutivos de la nicotina como ayuda a los fumadores para abandonar el tabaco.

No existe evidencia de ningún efecto puerta de entrada, por el cual los jóvenes que experimentan con dispositivos de vapor pasarán luego, con mayor probabilidad, a consumir tabaco. La evidencia disponible es que el consumo de tabaco por los jóvenes ha estado disminuyendo, mientras que el uso de dispositivos de vapor ha estado aumentando.

La exposición al vapor de segunda mano o vapeo pasivo, es más transitoria que la exposición al humo del tabaco. Sí se ha demostrado que crea una exposición medible, pero pequeña, a la nicotina, pero no a carcinógenos como los que se encuentran en el humo del tabaco. No se espera que la exposición a niveles tan bajos de nicotina pueda entrañar algún riesgo para la salud.

El vapor de los e-cigarrillos contiene substancialmente menos tóxicos que el humo de los cigarrillos de tabaco, sin embargo, se debe investigar más por si algún carcinógeno pudiera estar presente.

En palabras de la investigadora principal Dra. Marjorie MacDonald: “Los temores de un efecto de puerta de entrada son injustificados y exagerados”. “Desde la perspectiva de la salud pública, es positivo ver a los jóvenes avanzando hacia un sustituto menos dañino del tabaco”.

En conclusión, la recomendación de los expertos sobre la regulación y legislación de los dispositivos de vapor es que debe estar basada siempre en la mejor evidencia científica disponible, con el fin de apoyar la mejora de los resultados en materia de salud pública. La política no debe ser impulsada por temores no fundados de un “efecto de puerta de entrada”, sino, más bien, estar orientada a ayudar a los fumadores de tabaco a dejar de fumar, garantizando que sólo los dispositivos más seguros estén legalmente disponibles, reduciendo así los daños tanto directos como indirectos.