Acerca de mi

Hace ya más de dos años que dejé de fumar. Comienzo mi presentación así debido al hecho de que es lo más importante que he conseguido en mi vida puesto que, de no haber sido así, estaría condenada como tantos otros que han perdido la vida poco a poco en las garras del siempre amable tabaco.

Durante muchos años fui lo que social y médicamente se define como una “gran fumadora”. En las épocas de estrés podía tranquilamente consumir dos paquetes de tabaco diarios sin despeinarme y, además, lo disfrutaba. Nunca fui fumadora social; adoré el tabaco y sus sensaciones desde la primera calada a la tierna edad de 13 años. Fumaba porque me gustaba; no sólo me gustaba, me encantaba. El tabaco me acompañaba en mi vida diaria como algo que me definía, dictando en muchas ocasiones mi comportamiento y hasta mi estado de ánimo. Siempre seré fumadora; el tabaco siempre será mi droga. Si has sido o eres fumador y estás leyendo esto, sabes exactamente a qué me refiero.

Con el tiempo, un terror sordo iba haciendo mella en mi. Tener la formación científica suficiente como para comprender lo que el tabaco le hacía a mi cuerpo, conocer mis antecedentes genéticos y notar sus efectos poco a poco, me provocaba por momentos verdadero pánico. Sabía que era o él o yo.

Dejar de fumar no es una decisión que se toma de un día para otro; al menos no con mi nivel de adicción. Yo tardé años en marcar el día 1. Según se acercaba ese momento sólo de pensarlo me daban ataques de ansiedad y flaqueaba constantemente; no me sentía capaz de pertenecer a ese triste 5% de la población que lo consigue; aunque tenía que intentarlo como fuera. En esa tesitura me encontraba cuando oí hablar del eCig por primera vez. Decían en las noticias que los médicos no lo recomendaban y que podía contener sustancias cancerígenas.

Incluso con esa alarmista noticia en todos los titulares, la posibilidad de sustituir mi amado tabaco por algo que atenuara ligeramente la ansiedad, llamó poderosamente mi atención.  Mi razonamiento fue el siguiente: de primeras y sabiendo lo que lleva el tabaco, es imposible que sea peor y si con ese cacharrito, por malo que sea, de manera temporal, me ayuda a afrontar los primeros momentos del terrible mono, lo acepto.

Así que, como muchos otros, un día antes de intentar dejar el tabaco, decidí visitar una de las muchas tiendas de eCig que por aquel entonces había en mi barrio. Comencé, como casi todo el mundo, con una eGo CE4 y cual fue mi sorpresa al descubrir que, manejando correctamente las concentraciones de nicotina, ese cacharrito eliminaba por completo mi necesidad de tabaco. Después me fui introduciendo poco a poco en el maravilloso mundo del vapeo, hasta convertirlo en un hobby maravilloso que me mantiene alejada de mi carcelero. Hasta hoy.

Consciente de que el tabaquismo es uno de los mayores problemas de salud pública de la historia, que provoca 6 millones de muertos y 120 millones de enfermos anuales, comencé a interesarme sobre los posibles efectos que podía tener el vapeo sobre la salud comparado con el tabaco y, gracias a mi formación, tenía las herramientas para realizar una aproximación seria y crítica a lo que científicamente se sabía sobre el eCig hasta el momento. Fue entonces, tras pasarme días y días leyendo detenidamente todo lo publicado en PubMed, cuando comprendí que el eCig, correctamente regulado e incentivado, podría suponer el remedio definitivo al tabaquismo y evitar millones de muertes. Llamadme soñadora…..¿Pero no son los sueños los que construyen la realidad?

Os dejo una breve reseña sobre lo que se dice de mi….

Carmen Escrig: Doctorada en Biología Celular y Genética por la Universidad Autónoma de Madrid, ha desarrollado su labor investigadora en el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), en el College of Veterinary Mecidine de la Universidad de Maryland y en la Universidad Autónoma de Madrid, participando en varios proyectos de investigación en virología y microbiología molecular, centrando su investigación principal en la patogenicidad del virus de la gripe.

Como activista pro-vape es asesora científica de distintas asociaciones relacionadas con el eCig, asistido a varios simposios y congresos como el ICO-WHO Symposia on Tobacco Control o el e-Cigarette SUMMIT celebrado en la Royal Society de Londres y colaborado como ponente en el Global Forum on Nicotine celebrado en Varsovia durante los tres últimos años. Actualmente es asesora científica y/o miembro fundador de la Plataforma EFVI España (Iniciativa Europea por el Vapeo Libre) y de las asociaciones ANESVAP (Asociación Nacional Española de usuarios de Vaporizadores Personales) y UPEV (Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo).

A su vez, es Coordinadora Internacional de la iniciativa MOVE (Medical Organisation supporting Vaping and Electronic cigarettes) y coautora de su Manifiesto, promoviendo y defendiendo públicamente ante gobiernos e instituciones el enfoque estrictamente científico ante los desafíos legislativos que afrontará el cigarrillo electrónico en los próximos años en todos los países. En relación a MOVE ha escrito decenas de artículos para distintas asociaciones y publicaciones en prensa y científicas como la prestigiosa publicación online Nicotine, Science and Policy. Además, ha colaborado y asesorado en distintos proyectos de investigación sobre el cigarrillo electrónico.

Recientemente ha sido incluida en el Comité de Expertos que regulará los estándares de calidad y seguridad del cigarrillo electrónico a nivel europeo, en representación de la Asociación Española de Normalización y certificación (AENOR) y bajo el paraguas del Comité Europeo de Estandarización (CEN).

Conflicto de intereses: No recibo ningún tipo de aportación económica por mi labor como activista procedente de ninguna empresa, ni asociación, relacionada con el cigarrillo electrónico, farmacéuticas, ni tabaqueras. Apoyo toda iniciativa que sea eficiente para la protección del vapeo en cualquiera de sus facetas.

contacto: escrig.carmen@gmail.com 

5 comentarios en “Acerca de mi

  1. he intentado hacer e test y tras media hora desaparece lo he intentado dos veces ya, ya que podría ayudar dado que he dejado de fumar hace dos años tras una grave enfermedad donde me operaron de una mediastinitis y traqueotomía estando en coma dos meses por una neumonía no causada por el tabaco, ojala que los estudios sirvan para desemascarar a las tabacaleras

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    • Hola Juan. Disculpa; debe ser algún fallo técnico. Se lo reportaré al Dr. Russell para que lo solucione pero de todas formas, si no te importa, trata de realizarla desde otro PC por descartar que se deba a algún problema del dispositivo. Muchísimas gracias por tu contribución y disculpa las molestias. Si sigues teniendo problemas no dudes en avisarme.

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  2. Cuando tenía 10 años vendía chatarra y con el dinero compraba golosinas y tabaco ¡Me lo vendían en el estanco! He estado fumando más de 40 años. Me encantaba fumar. Nunca intenté dejarlo porque sabía que no lo iba a conseguir. Sabía de sobra el precio que tendría que pagar en salud por ese placer. Así que te entiendo. Sólo hace 3 meses que me topé con el e-cigar. No he vuelto a quemar tabaco. ¡Qué suerte he tenido! Ya no tengo mala conciencia por no cuidarme la salud. Ahora veo a la gente fumar y me dan un poco de pena.
    Gracias por la labor que hacéis.

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  3. Hola Carmen, te escribo desde México. Tengo 62 años y he sido fumador desde los 21 años. La nicotina y el hábito de fumar (el ritual y lo demás) me es indispensable para pensar y trabajar (soy Físico Teórico). Hasta los 29 años fumaba 2 cajetillas diarias y veia el daño que hacía a mi condición cardio-vascular, por eso en 1983 tomé la gran decisión y me fumé mi último cigarrillo. Pero extrañaba mucho el hábito. Si hubiera habido en esa época e-cigs seguro me habría vuelto un “vapeador”, pero no había por lo que pasé de fumar cigarrillos a fumar pipa sin inhalar. El resultado fue inmediatamente excelente, mis pumones me lo agradecieron y mi condición cardio-vascular se ha mantenido en forma excelente (corro 10 km diarios cada 2 dias desde hace años). Fumo entre 1 y 3 pipas diarias y actualemente me irrita y desagrada ek cigarrillo. Siempre limpio mis pipas y solo fumo tabaco de buena calidad “mild”.

    Recientemente me he percatado de los e-cigs. En México es difícil conseguirlos. Los desechables de primera generación no me gustaron (eran como cigarrillos de plástico), pero justo esta semana probé uno de última generación y me encantó. Es como la pipa pero sin el fuego ni la ceniza. Creo que por ahora no dejaré de fumar pipa, pero el e-cig es además de placentero mucho mas práctico y probablemente lo fume mas poco a poco. Creo que la pipa es también una forma de disminuir el daño del cigarrillo, y he leido artículos en revistas médicas que muestran que los riesgos verdaderamente disminuyen en comparación con el daño del cigarrillo.

    Es obvio que debe haber una regulación del tabaco, pero esta debe ser humanista, no represeiva, y debe estar basada en la ciencia (no debe ser moralizante y no deb estigmatizar). Desafortunadamente, la medicina organizada desde hace 2 décadas mantiene una actitud puritána muy fanática contra el tabaco en todas sus formas, incluso contra el que se mastica e incluso contra los e-cigs. Esta actitud se da sobre todo en paises habla inglesa pero se está extendiendo a todo el mundo. He estado leyendo la literatura médica y veo que (como menciona Carl V Phyllips y Michael Siegel) en lo que toca al tabaco las revistas médicas publican mucha seudo ciencia con motivos ideológicos.

    Por mi formación como físico conozco muy bien la física de los gases, por lo que siempre he sospechado de la veracidad del famoso daño por tabaco ambiental (second hand smoke). Habiendo visto la literatura de la epidemiología, puedo constatar que mi sospecha es correcta: toda esta histeria sobre el ETS carece de bases científicas. Esta histeria justifica (sobre todo en los USA) una regulación autoritaria y excesiva. Entiendo y apruebo que no se pueda fumar en espacios interiores públicos, pero que no se permita fumar en todo un campus o en parques y playas (o incluso en tu propia casa) es ya una violación grave a los derechos humanos de los fumadores.

    Ojalá y se logre que el e-cig sustituya al cigarrillo a nivel global, mejoraría mucho la salud de millones de fumadores, pero para eso tendrá que haber una verdadera revolución en la forma seudo-científica con la que la medicina organizada (incuyendo al OMS) aborda al tabaco y a los e-cgs. Desafortunadamente, no veo como el “Tobacco Control” que promueve esta histeria facistoide contra todo lo que sea o parezca fumar permita que el e-cig sustituya al cigarrillo a nivel global. Ojalá y me equivoque.

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