Los Ecigs generan altos niveles de Aldehídos sólo en condiciones de “dry puff” independientemente del wataje

Desde que hace meses surgiera el escándalo del formaldehído, el Dr. Farsalinos llevaba anunciando los errores de procedimiento garrafales en el diseño de experimentos para medir  las emisiones de aldehídos y otras sustancias en trabajos publicados por varios grupos de investigación. Ahora con el nuevo trabajo del Doctor y su grupo, los resultados y la credibilidad de todos esos estudios se desmoronan como un castillo de naipes.

Resulta cuanto menos deleznable, el hecho de que todos aquellos estudios, patentemente inválidos, coparan los titulares de grandes periódicos en toda Europa con titulares del tipo ” Los cigarrillos electrónicos contienen 10 veces más carcinógenos que los cigarrillos de tabaco”, provocando, como siempre, un temor infundado a los cigarrillos electrónicos en la opinión pública y que, quién sabe cuantas personas, se mantengan en el consumo de tabaco al hacerles pensar que los Ecigs son más perjudiciales que los cigarrillos normales.

Ahora propongo una apuesta: ¿Cuántos medios de comunicación calculamos que se van a hacer eco de este nuevo y esperado estudio del Dr. Farsalinos? y, rizando más el rizo, ¿Algún medio de comunicación se hará eco en España? Mi apuesta es uno o ninguno. Espero equivocarme. Sin embargo, durante los últimos días en todos los medios españoles (y sólo españoles) se han publicado noticias a toda página y en technicolor sobre comunicaciones relacionadas con estudios aún NO PUBLICADOS y que, por tanto, no pueden ser sometidos al escrutinio de la comunidad científica internacional. No es la primera vez que esto ocurre en nuestro país.

Uno de ellos es, por ejemplo, el de la inhibición del reflejo de la tos por la presencia de capsaicina en UN eliquid. Muchos científicos conocemos la Capsaicina y sus efectos y, los que realmente conocemos el mundo del vapeo, sabemos el motivo por el cual se utiliza sólo en algunos e-liquids específicos creados para un fin determinado. Ya tenemos el bagaje previo para adelantar conclusiones, sin embargo, por prudencia científica, guardamos nuestras opiniones para cuando, quien sabe cuando, podamos ver los resultados de dicho estudio publicados, antes de preparar grandes titulares.

Con esto, y para alegría de toda la comunidad científica, procedo a mostraros la esperadísima nueva entrada del Dr. Farsalinos en e-cigarrete research. Espero que la disfrutéis.

Los E-cigarrillos generan altos niveles de aldehídos solamente en condiciones de “dry puff” (independientemente de los niveles de potencia)

Un nuevo estudio realizado por nuestro equipo ha sido publicado hoy en la revista Addiction. El estudio evaluó las emisiones de formaldehído, acetaldehído, acetona y acroleína en el aerosol del e-cigarrillo (vapor), distinguiendo las condiciones generadas entre caladas normales y secas.

Este estudio es el resultado de una severa frustración personal al ver la completa falta de comprensión por parte de varios científicos sobre cómo funcionan los cigarrillos electrónicos y la forma en que son utilizados por los consumidores. Seguro que habéis visto informes, acompañados de campañas en los grandes medios, afirmando que los cigarrillos electrónicos generan niveles mucho mayores de aldehídos cancerígenos en comparación con los cigarrillos de tabaco. Siempre hemos respondido que dichos hallazgos fueron el resultado de un sobrecalentamiento grave del dispositivo, que los vapers saben identificar y evitar. Nos hemos referido en varias ocasiones al fenómeno de “dry puff” (calada en seco) como una explicación de estos resultados y por qué no tenían nada que ver con un uso realista de los dispositivos. Los autores de los estudios e informes deberían haber conocido la existencia del fenómeno de dry puff, puesto que ya lo había presentado en detalle en esta publicación en 2013! Sin embargo, es difícil de explicar esto a alguien que tiene un conocimiento limitado sobre cómo funciona un e-cigarrillo. Así, ha llegado el momento de presentar la verdadera evidencia que, como siempre, tiene el impacto más fuerte.

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En este estudio se utilizaron 2 atomizadores reparables idénticos Kayfun Lite. Deliberadamente preparamos uno con un set up de doble mecha, lo que resultaría en una mayor eficiencia y capacidad de soportar altos niveles de potencia sin generar condiciones de dry puff. El otro, portaba un set up de una sola mecha (sílice en ambos casos), que se esperaba que fuera menos eficaz en el drenaje que el primero. Inicialmente, pedimos a los vapers utilizar ambos atomizadores a diferentes niveles de potencia, para inhalaciones de 4 segundos, y les pedimos que informaran cuando detectaran la generación de inhalaciones secas. Los siete vapers informaron unánimemente de la generación de inhalaciones secas con el atomizador menos eficiente a 9 y 10 Watios, mientras que no hubo dry puff a esos niveles de potencia con el atomizador de doble mecha. A continuación, replicamos las condiciones exactas (caladas de 4 segundos, 30 segundos de intervalo entre caladas) en una máquina de fumar, utilizando una potencia de 6.5W, 7.5W, 9W y 10W.

Los resultados fueron reveladores. Se detectaron niveles mínimos de aldehídos a 6.5 y 7.5 Watios con ambos atomizadores. En 9 y 10 Watios, el atomizador de doble mecha (que podría ser normalmente utilizado a esos niveles de potencia) emitió de nuevo niveles mínimos de aldehídos. Dichos niveles resultaron ser de 30-250 veces menores que en el humo del cigarrillo de tabaco. Por el contrario, el atomizador de una sola mecha (que generó dry puff en esas condiciones) emitió grandes niveles de aldehídos a 9W y 10W, en algunos puntos superiores a los detectados en el humo del cigarrillo convencional.

Los resultados muestran claramente que, por supuesto, cualquiera puede generar tantos aldehídos como desee en un cigarrillo electrónico. Pero hay que abusar del dispositivo y sobrecalentar el líquido a niveles que ningún vaper podría resistir. Los niveles de potencia no están asociados con altas emisiones de aldehído, siempre y cuando los vapers los utilicen en condiciones normales y no en condiciones de dry puff. Obviamente, ninguno quiere vapear en condiciones de dry puff …

El documento estará disponible on line, con acceso gratuito al texto completo durante 1 mes. Les sugiero a todos leerlo; no sólo a los vapers sino también a los científicos que quieren participar en la investigación sobre el e-cigarrillo. En él se explica en gran detalle el fenómeno de dry puff, la ley de Ohm (así se entenderá que los niveles de potencia – watios – y la la duración de la calada en condiciones de dry puff han de ser informados, no el voltaje) y cómo los vapers están usando los cigarrillos electrónicos. Después de este trabajo, no habrá excusa para que cualquier persona informe de resultados que no son relevantes para un uso realista y que podría ser mal interpretado.

Los resultados son tranquilizadores pero, por supuesto, la investigación sobre este tema aún no ha terminado. Hemos probado sólo un atomizador. Tenemos que probar más, y tenemos que entender la consistencia en la detección de dry puff entre un grupo más amplio de vapers, así como los efectos del vapeo subohm, patrones de inhalación directa, etc. Tratamos de evaluar estos patrones y las emisiones de aldehídos resultantes hace unas semanas, pero aún sin éxito. Vamos a intensificar nuestros esfuerzos y vamos a volver a evaluar nuestras metodologías y montaje experimental con el fin de poder examinar este aspecto también.

En cualquier caso, yo y mi equipo estamos contentos y orgullosos de que hemos sido capaces de proporcionar información valiosa y de gran calidad para los vapers, los fumadores, los reguladores y la comunidad de salud pública. Nos gustaría dar las gracias a la revista Adicction por un proceso de revisión por pares vigoroso y constructivo que se tradujo en un paper de alta calidad que satisface los altos estándares de la revista.

La revista Addiction ha publicado un comunicado de prensa acerca de nuestro estudio, que se puede ver a continuación:

Un nuevo estudio desafía las reclamaciones sobre el contenido de aldehído de los cigarrillos electrónicos de tercera generación

En enero de 2015 un informe publicado como una carta para la revista New England Journal of Medicine (NEJM) (1) encontró que un e-cigarrillo de tercera generación (un cigarrillo electrónico con los ajustes de potencia variable) ajustado a la máxima potencia y con tiempos de calada largos, generaba niveles de formaldehído que, si se inhalaban de esta manera a lo largo del día, excederían varias veces los niveles de formaldehído que los fumadores obtienen de cigarrillos convencionales. Medios de todo el mundo informaron de este nuevo peligro para la salud de los cigarrillos electrónicos.

Un nuevo estudio publicado online en la revista científica Addiction echó un vistazo más de cerca a los hallazgos de NEJM en el contexto de las condiciones de uso en la realidad. Llegó a la conclusión de que los cigarrillos electrónicos de tercera generación, de hecho pueden producir altos niveles de aldehídos – pero sólo en condiciones extremas en que los fumadores humanos evitarían debido a los efectos sensoriales desagradables inmediatos.

El estudio de Addiction, dirigido por el cardiólogo Dr. Konstantinos Farsalinos, encontró que era posible conseguir que los cigarrillos electrónicos produjeran altos niveles de aldehídos, pero sólo en lo que se conoce coloquialmente como condiciones de dry puff. Como explica Farsalinos: “Nuestros resultados verifican las observaciones anteriores de que es posible que los cigarrillos electrónicos generen altos niveles de aldehídos; sin embargo, esto sólo se observa en condiciones de dry puff, que ofrecen un fuerte sabor desagradable que los vapers detectan y evitan, mediante la reducción de los niveles de potencia y la duración de la calada o aumentando el intervalo entre caladas. Cantidades mínimas de aldehídos se liberan en condiciones normales de vapeo, incluso si se utilizan niveles de alta potencia. En esas condiciones de uso normal, las emisiones de aldehídos son mucho más bajas que en el humo del cigarrillo de tabaco”.

Para inhalar más formaldehído que el producido por un cigarrillo estándar, un Vaper necesitaría deliberada y repetidamente experimentar lo que vaping blog (2) describe como “La temida calada en seco” . Este tipo de caladas producen un sabor horrible, que te puede hacer toser, y también pueden tener el efecto secundario de dejar un sabor horrible del e-líquido en la boca. Una vez que alguien lo experimenta, hace todo lo posible para evitar que suceda de nuevo! “

El profesor Peter Hajek, director de la Unidad de Investigación de la dependencia del tabaco en Barts (The London School of Medicine de Reino Unido), dice sobre el estudio de Addiction: “Estos resultados destacan la importancia de aclarar las condiciones en que se llevan a cabo pruebas de este tipo y evitar afirmaciones radicales que pueden inducir a error al público. Los vapers no están expuestos a niveles peligrosos de aldehídos. Mi lectura de la evidencia es que los cigarrillos electrónicos son al menos un 95% más seguros que fumar. Los fumadores deben ser alentados a cambiar al vapeo “.

(1) Jensen RP, Luo W, Pankow JF, Strongin RM, Peyton DH. Hidden formaldehyde in e-cigarette aerosols. NEJM [Internet].2015 [cited 30 April 2015].372:392-394. doi: 10.1056/NEJMc1413069.

(2) The dreaded dry puff. 20 Feb 2015 [cited 30 April 2015]. In Vaporfi [Internet]. Florida, USA: VaporFi. 2015. [27 lines]. Available from: http://blog.vaporfi.com/the-dreaded-dry-puff/

MOVE se posiciona en contra de la equiparación del eCig al tabaco

Hace unos días, ante la noticia sobre una posible enmienda procedente del Ministerio de Sanidad para la equiparación del eCig con el tabaco, MOVE envió una carta al Ministro de Sanidad D. Alfonso Alonso expresando su opinión argumentada ante esta posible equiparación, que podéis leer aquí. Hoy, el periódico La Razón, ha publicado el siguiente artículo que os reproduzco a continuación:

Primeras voces en contra de la equiparación del cigarrillo electrónico al tabaco

Cerca de 300 médicos, científicos y sanitarios envían una carta al ministro de Sanidad mostrando su oposición

Francia prohibirá fumar cigarrillos electrónicos en lugares públicos, imponiendo las mismas restricciones que rigen desde el 2007 para combatir el tabaquismo tradicional, dijo el viernes la ministra de Salud, Marisol Touraine. En la imagen, un propietario de una tienda muestra como funciona un cigarrillo electrónico en su tienda de París, el 31 de mayo de 2013. REUTERS/Charles Platiau

Médicos y científicos empiezan a movilizarse en contra de la medida que va a implantar el Gobierno por la que se va a igualar legislativamente el “e-cig” con el tabaco. La Organización de Médicos en Apoyo del Vapeo y los Cigarrillos Electrónicos (MOVE) a la que se han adscrito 300 profesionales exige una legislación propia. “La evidencia médica y científica nos muestra que ambos productos son totalmente distintos, por lo que a la hora de plantear la regulación del cigarrillo electrónico, se debe alejar de la equiparación con el tabaco MOVE pide una regulación proporcionada, coherente y responsable, que permita el desarrollo del vapeo como herramienta de salud pública”, afirma la coordinadora internacional del movimiento, Carmen Escrig, experta en Biología Molecular y Genética. De acuerdo con lo que defiende esta iniciativa, “el cigarrillo electrónico tiene el potencial de salvar 6.000 vidas al año por cada millón de fumadores”, aunque, desde el Comité Nacional para la Prevención del tabaquismo ponen en duda esta afirmación, ya que consideran que aún no existe evidencia científica a este respecto.

En la carta que enviaron el pasado 27 de abril aseguran al titular de Sanidad que “la finalidad de MOVE es dar a conocer, de manera ética y en base a la evidencia científica, la realidad sobre el cigarrillo electrónico”. AludEn a la enmienda que la Dirección General de Salud Pública, dependiente de este Ministerio, planteará al proyecto de ley de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social para equiparar el “vapeo” con fumar. En esta misiva enumeran una serie de puntos según los cuáles explican, de acuerdo siempre con esta asociación, “los beneficios, efectos y riesgos asociados con el uso de estos dispositivos”. Sostienen que no existe combustión, “el principal elemento nocivo del tabaco”; los líquidos que utilizan “son ampliamente utilizados en multitud de productos de consumo humano”. También afirman que “no existe la figura del vapeador pasivo” y hace hincapié en que “varios ensayos demuestran que los cigarrillos electrónicos son de hecho muy eficaces”. A pesar de todas estas reticencias, lo cierto es que este dispositivo es relativamente nuevo -nació en el año 2000- y aún no existen suficientes estudios que reflejen las consecuencias para la salud de su consumo, éste es uno de los principales argumentos de los médicos que apoyan la propuesta del Gobierno de equipararlos.

En primer lugar agradecer que por fin los medios de comunicación se pronuncien al respecto de que existe un gran colectivo de médicos, científicos y profesionales de la salud que no estamos de acuerdo en absoluto en que el eCig sea tabaco y de hecho opinamos que estos dispositivos tienen un enorme potencial como herramienta de salud pública.

Sin embargo, debo hacer una puntualización al respecto de la declaración del CNPT en el artículo. Puesto que la carta va firmada por mí misma como Coordinadora Internacional de MOVE y el CNPT pone en duda la afirmación “el cigarrillo electrónico tiene el POTENCIAL de salvar 6.000 vidas al año por cada millón de fumadores”, les remitiré a la fuente de esta ESTIMACION:

West, R. B. J. (2014). Electronic cigarettes : fact and fiction. British Journal of General Practice, (September), 442–443.doi:10.3399/bjgp14X681253

Artículo escrito por el Dr. Robert West, reconocida autoridad de salud pública internacional y especialista en cesación tabáquica del University College de Londres. Referencia a este a este estudio hacía ya el Profesor emérito del Imperial College de Londres, Dr. Gerry Stimson, también reconocida autoridad de salud pública internacional, en una entrevista concedida el pasado octubre a una emisora de radio española.

Respecto a la argumentación final “aún no existen suficientes estudios que reflejen las consecuencias para la salud de su consumo”, sólo añadir un comentario; comentario que hemos repetido hasta la saciedad en multitud de espacios de información y que no representa más que los hechos:

El tabaco mata 6 millones de personas al año; un ser humano cada 6 segundos. En 12 años de consumo del eCig por millones de vapeadores no ha habido un sólo caso CORRECTAMENTE documentado de patología asociada a su consumo. No conocemos los posibles efectos a largo plazo, pero sí la tendencia que está demostrando el eCig en cuanto a su nocividad, basándonos en el bagaje previo que tenemos en ciencia, del conocimiento acerca de las sustancias que componen los e-liquids. La últimas referencias de los mayores expertos mundiales en la ciencia del eCig estiman que su consumo es de un 95 a un 99% más seguro que fumar cigarrillos de tabaco, en términos de riesgo para la salud a largo plazo.

Por tanto, lamentablemente, el tantas veces recurrido “principio de precaución” se desmorona ante la evidencia aplastante de la mínima nocividad del eCig comparada con el tabaco y la prohibición, destrucción de la imagen pública del producto y del sector “por si acaso”, usada tan a la ligera por ciertos representantes del sector médico, probablemente desembocará en miles de muertes innecesarias, para después llegar a la conclusión, con altísima probabilidad, de que efectivamente el eCig podría haber salvado muchísimas vidas. Ahora expliquemos esto a los millones de fumadores que no accederán al eCig y que morirán por enfermedades asociadas al tabaquismo y a sus familias.